I. INTRODUCCION
Son más de cien largos años desde que Chile impuso a Bolivia el Pacto de Tregua en 1884, con el mismo obtuvo el dominio del Litoral boliviano de Atacama. Fue el 14 de febrero de 1879 cuando Chile inició la invasión de Antofagasta, días más tarde le siguió Cobija, luego Tocopilla... Calama; después de ocho semanas, el control militar chileno consiguió consolidarse en todo el litoral de una Bolivia indefensa.
Con estas acciones, Chile desató la Guerra del Pacífico con resultados favorables para sí. Esta conflagración representa en el contexto hemisférico la fragmentación de la fraternidad continental, causada por la ambición expansionista de un país que codició los territorios de naciones hasta entonces consideradas como hermanas. Es cierto que en nuestro continente han existido otros conflictos limítrofes motivados por distintas interpretaciones de hitos fronterizos, heredados de la Colonia española y que no siempre fueron claros y precisos, pero lo que singulariza la Guerra del Pacífico es que Chile, se adjudicó por la fuerza no solo territorio boliviano que anteriormente fue objeto de litigio, sino además la porción ubicada entre el grado 23o sur y el río Loa que nunca había sido objetada antes. Aún más, Chile consiguió apropiarse también de los territorios de un tercer país con quien no tenía frontera: Perú.
Las acciones chilenas fueron motivadas tanto por sus ambiciones hegemónicas en el Pacífico Sur como por la profunda crisis que sufría su economía. Todo esto, no solamente alteró la conformación político geográfica de esta zona, sino que es la raíz de un resentimiento profundo que no ha desaparecido con el transcurso de los años y que por el contrario se acrecienta día a día.
Para Bolivia esta guerra fue causa de enormes pérdidas: primero, fué despojada de un departamento que comprendía una extensión territorial de 158.000 kilómetros cuadrados, equivalente más o menos al Estado de Pennsylvania o a la superficie territorial de Nicaragua y Costa Rica juntas; segundo, fue privada de gran parte de la población que al estar asentada y tener sus intereses quedó radicada allí, sus descendientes tienen hoy en día la ciudadanía chilena; tercero, la pérdida de ingentes recursos naturales, especialmente yacimientos de salitre, plata y cobre. Finalmente, y lo más importante, Bolivia quedó enclaustrada al perder sus 480 kilómetros de costa que incluían cuatro puertos mayores y siete caletas.
Empero no es la apreciable dimensión de esta pérdida territorial lo que más duele a los bolivianos ni tampoco angustia la pérdida de riquezas que han quintuplicado el patrimonio chileno; lo que si duele, lo que sí angustia y no acepta reparación alguna es la pérdida del mar. Desde entonces, los bolivianos no han olvidado ni podrán olvidar ese 1879 y nunca aceptaran ese encierro. La asfixia generada por el enclaustramiento se transmite de generación en generación.
Por lo expuesto anteriormente, no es necesario seguir insistiendo para demostrar la importancia que tiene, tanto para bolivianos como para chilenos, el tema del enclaustramiento. La abundante literatura sobre este tema atestigua su trascendencia. En Chile, los intelectuales han escrito copiosamente tratando de justificar lo injustificable; el expansionismo de Chile y su vergonzante fruto; la usurpación del Litoral. A su vez, los intelectuales bolivianos han respondido con innumerables obras buscando dilucidar hechos históricos, aclarar conceptos jurídicos y reiterar el derecho a un acceso propio al mar.
Se ha insistido mucho sobre el tema, al extremo que muchos autores en ambos países, se repiten entre sí y por consiguiente se ha entrado a un diálogo de sordos. Entonces, puede uno preguntarse: ¿Hay espacio todavía para una obra más?. Creo que sí; porque dentro de esa abundante literatura, existen algunos vacíos que la investigación aún no ha cubierto. Este trabajo pretende llenar uno de ellos: el rol de los Estados Unidos de América en la cuestión marítima de Bolivia. El papel jugado por la diplomacia norteamericana en este conflicto, así como en todo el espectro de las relaciones boliviano-chilenas no es conocido suficientemente. La accesibilidad que tiene todo investigador para indagar en los Archivos del Departamento de Estado puede ayudarnos tanto a dilucidar ese juego diplomático como a responder a muchas interrogantes.
El marco de investigación exploratorio y de ordenamiento de esta documentación sigue la secuencia cronológica de los principales eventos históricos de Bolivia y Chile, empezando por los albores de la independencia y finalizando en 1984. Se ha buscado que estas fuentes documentales proporcionen las respuestas adecuadas a los argumentos que Chile siempre ha esgrimido y sometiendo su validez a la prueba que la documentación norteamericana permite efectuar, haciendo abstracción tanto de la posición oficial de Bolivia como de los argumentos presentados por diplomáticos o historiadores bolivianos.
De esta manera, será posible emitir un juicio más objetivo sobre el problema marítimo, fundamentado en el testimonio histórico de la diplomacia norteamericana que al no estar involucrada directamente puede permitir la elaboración de algunas conclusiones básicas.
Este trabajo está dividido en tres partes principales. La primera se refiere a Bolivia como nación marítima, que se erigió como República independiente sobre las bases de la antigua Audiencia de Charcas de 1825. El capítulo inicial presenta la correspondencia diplomática de los Estados Unidos referente a los eventos de la emancipación americana, dando lugar especial a aquellos relacionados con la independencia de Chile. el segundo capítulo reseña los resultados de las exploraciones de la Armada norteamericana en las costas bolivianas. El tercer capítulo describe la relación especial que existió entre Arica y las Provincias altoperuanas. El cuarto capítulo da testimonio diplomático de la controversia planteada por Chile a Bolivia, una vez descubiertos los ricos depósitos de guano en Atacama.
La segunda parte, está dedicada a la Guerra del Pacífico. En ella, el quinto capítulo presenta los inicios del conflicto bélico hasta el Pacto de Tregua de 1884 que puso fin a las hostilidades. El sexto capítulo incluye informes y compromisos de enviados diplomáticos norteamericanos sobre las largas y, porque no decirlo, penosas negociaciones entre Bolivia y Chile para llegar al Tratado de 1904. El capítulo séptimo presenta una relación del "caso de la Firma Alsop y Cía.", empresa norteamericana con intereses en el departamento del litoral boliviano, y que al no encontrar justicia en las cortes de Chile, logró en su defensa la intervención del Departamento de Estado, el cual llevó el caso al arbitraje del Rey de Inglaterra; en la presentación del mismo se expone claramente la posición de Estados Unidos sobre la agresión y conquista chilena del Litoral boliviano.
La tercera parte revisa los diferentes intentos diplomáticos de Bolivia para lograr su retorno al Océano Pacífico, unas veces contando con el apoyo americano y en otras con su oposición. En el octavo capítulo se presenta los primeros intentos de Bolivia para recuperar una salida al mar luego del Tratado de 1904, mediante el Memorandum del Canciller Sánchez Bustamante. El capítulo nueve trata de los esfuerzos desplegados al finalizar la Primera Guerra Mundial y que culminaron con la presentación del caso boliviano ante la Liga de las Naciones. En el capítulo diez, se consignan por una parte las gestiones del Ministro Jaimes Freyre en Santiago y luego las negociaciones de 1926 sobre Tacna y Arica en Washington para llevar adelante el plebiscito o en su lugar sustituirlo con un arreglo diplomático; culminando con la proposición del Secretario de Estado Frank B. Kellogg. El capítulo undécimo permite apreciar el rol diplomático de Estados Unidos en las negociaciones chileno-peruanas de 1929 que culminaron con el famoso tratado y el hoy célebre "Protocolo Complementario". El capítulo doce describe una serie de iniciativas comprendidas en los períodos de los gobiernos de Roosevelt, Truman, Kennedy y Johnson. El capítulo trece se refiere a las negociaciones entre Banzer y Pinochet y la posición norteamericana sustentada por las administraciones Nixón, Ford, Carter y Reagan.
Las conclusiones de este trabajo se presentan en dos áreas que orientaron la investigación. Primero, el rol diplomático de Estados Unidos en la cuestión marítima de Bolivia; segundo, la validez de los argumentos chilenos. De esta manera, se intentará reforzar el conocimiento de las causas y efectos del encierro boliviano que, como lo dijo un escritor sudamericano, es la vergüenza de América.
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