CAPITULO 11

HOOVER CONSAGRA EL ENCIERRO

A fines de 1926 y durante la primera parte de 1927, la prensa americana publicó una serie de artículos y cerca de sesenta editoriales que favorecían la proposición Kellogg y la necesidad boliviana de recuperar una salida al Océano Pacífico. El Embajador peruano Velarde informó a su Cancillería que esta campaña estaba orquestada por el antiguo Ministro americano en La Paz, señor Magginis, con la colaboración de Ricardo Martínez Vargas, Agente Financiero de Bolivia y la activa participación de intereses vinculados a Simón Patiño. Kellogg no se animó a reanudar las conversaciones con Chile y el Perú sobre el diferendo Tacna y Arica manteniendo el asunto en status quo.

Desde Asunción, informaba el diplomático Kreeck que el Canciller paraguayo le dijo que Chile estaba preparado para atacar Bolivia en el momento en que Paraguay lo estuviera y, para este efecto, le ofrecían municiones. Esta oferta fué rechazada por Paraguay que estaba dispuesto a buscar una solución diplomática al problema del Chaco. Chile había reiterado a Paraguay que su oferta se mantendría.

En 1928, se efectuó en La Habana, la Sexta Conferencia Interamericana. La Delegación chilena aprovechó para proponer al Perú el restablecimiento de relaciones y buscar un arreglo directo a la Cuestión de Tacna-Arica. Kellogg apoyó la proposición chilena e instruyó a su representante en Lima que lograra la aceptación de Leguía para reactivar las conversaciones hacia una solución. Leguía aceptó reanudar relaciones, pero dijo que el Perú no las podría pedir; a la vez requería de garantías para que una vez reanudadas las relaciones, Chile devolviera los territorios. Leguía dijo al Embajador Moore que Perú prefería la internacionalización de la zona o su división en dos partes, con el puerto y la ciudad de Arica bajo administración internacional y remarcó que se oponía a la entrega de los territorios a Bolivia. (1)

El Secretario Frank Kellogg consiguió que Chile y Perú formalizaran sus relaciones diplomáticas, restableciéndolas en Julio, de modo que ambos Gobiernos, en octubre de 1928, estaban listos a reiniciar las conversaciones directas para buscar una solución que, a pedido de Leguía, sería sometida al Presidente de Estados Unidos, para que éste, en su condición de árbitro, la proponga oficialmente a ambos Gobiernos. Leguía necesitaba legitimar la solución como proviniendo de Washington, a fin de vencer toda resistencia de la opinión pública que podría oponerse a una solución que dejaría a Arica en posesión de Chile. (2)

En fecha 8 de octubre, el Ministro boliviano en Washington, Eduardo Diez de Medina, visitó al Secretario Kellogg. Mencionó que su Gobierno le informó sobre la reanudación de relaciones entre Chile y el Perú y que estos Gobiernos efectuarían conversaciones directas para solucionar la Cuestión Tacna-Arica. Diez de Medina hizo constar la preocupación de Bolivia de que en la negociación no se tomara en cuenta la mediterraneidad de su país y pedía que, como este diferendo estaba sometido al arbitraje de Estados Unidos, se tome en cuenta de alguna manera a Bolivia en los buenos oficios. Kellogg respondió que su país no había olvidado la causa boliviana pero que en la solución pacífica al problema sólo podían participar las dos partes interesadas, lo que había impedido que Estados Unidos hubiera extendido sus buenos oficios a Bolivia. El Ministro Diez de Medina hizo constar que esto significaba el quebranto de la última esperanza de Bolivia pues sin el apoyo y la ayuda amistosa de Estados Unidos, Bolivia no podría lograr nada. El Secretario aseguró a Diez de Medina que Bolivia no había perdido ni la amistad ni el apoyo americano y considerando la oposición del Perú y Chile a entregar la totalidad del territorio a Bolivia, la mejor solución sería esperar a que una vez logrado un acuerdo entre ellos, los mimos entreguen a Bolivia una zona que incluya al menos, el ferrocarril, el puerto y la ciudad de Arica. Diez de Medina expresó su conformidad con la nueva sugerencia de Kellogg y aclaró que no se buscaba la mediación americana para evitar un acuerdo entre Perú y Chile, más bien remarcaba que la causa boliviana sólo podía apoyarse en la amistad de los Estados Unidos, sin la cual Bolivia no tendría otra salida. (3)

A fines de octubre el enviado americano en Lima informó su conversación con el Presidente peruano en la cual se establecía que este había acordado con el Embajador chileno Figueroa lo siguiente: Leguía había propuesto a Chile la devolución de todo el territorio a lo que el Embajador Chileno rehusó; Perú replanteó la cuestión del plebiscito, el cual había fracasado por la acción de Chile. Figueroa declinó tratar el tema del plebiscito y le planteó la división de Tacna y Arica para cada país. Leguía objetó que Tacna pudiera perder su única salida al mar por el puerto de Arica, que constituía junto a la ciudad de Tacna una unión geográfica indivisible. El Embajador Figueroa preguntó al Presidente Leguía si tenía otra sugerencia, a lo que éste respondió que la administración de los territorios podría entregarse a los Estados Unidos. El Embajador chileno dijo que efectuaría consultas con Santiago al respecto.

El Representante americano recordó a Leguía que no era seguro que los Estados Unidos aceptaran la administración del territorio aunque tal vez se lo podría pensar y, en ese caso se precisaba contar con el consentimiento de Leguía para una administración conjunta de Estados Unidos y otro país de la región, por ejemplo Bolivia; es más, el enviado americano remarcó que si había un administrador lógico para los territorios, este debía ser Bolivia. Leguía reiteró que él no podía aceptar la entrega de las provincias a Bolivia. Posteriormente, el enviado americano se reunió con Figueroa, el mismo que le anunció que la contrapropuesta chilena era la entrega al Perú de Tacna y de una porción del norte de Arica mientras Chile se quedaría con la región del ferrocarril hacia el Sur y el puerto de Arica. (4)

El mismo día, Kellogg envió instrucciones a Lima para que se enfatice a Leguía la necesidad de un arreglo amigable y a la brevedad posible, en el cual se establecería la división del territorio, con la línea del ferrocarril como futura frontera, la empresa del ferrocarril Arica-La Paz en posesión de Chile, y la ciudad de Arica junto al puerto, serían declarados zonas francas y libres. Se efectuarían arreglos en el Morro, para que éste se constituya en monumento internacional, quedando desmilitarizada por completo la región y concediéndose a Perú derechos de libre tránsito y garantías adicionales para el ferrocarril Arica-Tacna.

Desde Lima, el enviado americano reportó el 1 de noviembre que Chile había rehusado la posibilidad de una administración de los territorios por parte de los Estados Unidos u otro país. Chile reiteró la oferta de entregar el territorio situado a diez kilómetros al norte del ferrocarril Arica-La Paz, preservándose la posesión de Arica. Leguía respondió que si él renunciaba a Arica, su Gobierno sería derribado y propuso que Arica sea declarada puerto libre bajo control de Uruguay o Venezuela, países no fronterizos con las partes en disputa, y solicitó a Chile que le venda el ferrocarril Arica-La Paz.

Para los primeros días de diciembre, Chile había acordado con el Perú la entrega de todo el territorio situado a un promedio de diez kilómetros al norte del ferrocarril Arica-La Paz, la concesión de facilidades portuarias y de libre tránsito - similares a las que Chile otorgó a Bolivia - y la inversión de obras públicas en Tacna por un valor de seis millones de pesos. El Perú había aceptado en principio esta solución, buscando únicamente establecer un régimen especial que preserve la relación especial entre Tacna y Arica y a la vez que ofrezca facilidades portuarias propias para Tacna en territorio ariqueño. (5)

El Presidente electo Herbert Hoover efectuó en diciembre una gira por Latinoamérica, bordeando el continente acompañado por una flota de la Armada americana. En el Callao, Hoover discutió las posibles soluciones a la cuestión con Leguía. En el puerto de Antofagasta, recibió en su nave a la Delegación de Bolivia presidida por el Oficial Mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores, Alberto Palacios, quién le informó la posición de Bolivia sobre el diferendo y la necesidad de resolver el encierro de Bolivia. Palacios destacó que la Delegación boliviana viajó a entrevistarse con Hoover en Antofagasta para llamar la atención de que este puerto había sido usurpado a Bolivia. Luego, Hoover visitó Valparaíso, donde trató estos problemas con el Presidente Carlos Ibañez de Chile. (6)

PERU BUSCA PUERTO EN ARICA

Al iniciarse el año 1929, Leguía consiguió la colaboración de Estados Unidos para explorar las posibilidades técnicas de construir un puerto para Tacna en una región lo más cercana posible a la ciudad de Arica. Además como elemento de negociación, Leguía volvía a insistir en que el Morro y el puerto de Arica deberían ser parte del Perú.

Debiendo abandonar sus funciones por el cambio de Gobierno, el Secretario Kellogg dió instrucciones al Embajador Moore en Lima para que apresure a Leguía en lograr el acuerdo definitivo, reconociendo de una vez por todas que era imposible excluir la soberanía chilena en la ciudad de Arica. Añadía que deseaba concluir su gestión de Secretario de Estado dejando arreglada la controversia Tacna-Arica.(7)

El Ministro boliviano, Eduardo Diez de Medina, visitó el Departamento de Estado una vez más para insistir a las autoridades americanas que recordaran el interés que Bolivia tenía en el resultado de las negociaciones directas entre Chile y Perú, bajo auspicios del Secretario de Estado. Diez de Medina afirmaba que el Gobierno de la Paz no tenía noticias frescas sobre las negociaciones y que era preferible conocer sobre las mismas a través de una fuente amistosa. Asimismo, consultaba si la proposición Kellogg todavía tenía chance de servir como solución. El Departamento de Estado declinó dar la información requerida y reiteró que aunque era interés de Kellogg el que algún día Bolivia recupere una salida al mar, en ese momento todos los esfuerzos estaban dirigidos únicamente a lograr un acuerdo entre Chile y Perú. (8)

A fines de febrero, el Presidente Leguía del Perú, ya había aceptado confidencialmente perder la ciudad de Arica y en ese sentido dió instrucciones a su nuevo representante en La Paz, así como confió esta decisión al Embajador Moore, pero se la ocultó por un tiempo más el representante chileno. La forma de solución que Leguía estaba dispuesto a aceptar se basaba en la construcción de un puerto nuevo a un kilómetro y medio al norte del puerto de Arica; en que parte de la provincia de Arica, debería ser pasada al Perú, donde se incluiría la terminal del ferrocarril Tacna-Arica, eliminándose el tramo de la línea que entraba a la ciudad de Arica.

La línea del ferrocarril Arica-La Paz, no sería afectada en esta solución y el Morro tendría que ser desmilitarizado y puesto a disposición de la Unión Panamericana, en el mismo se construiría un momento internacional a la paz. Moore decía que si Chile aceptaba esta posición de Leguía, el acuerdo podría lograrse de inmediato. Complementando la noticia anterior Moore aclaraba que la frontera correría, en lo posible, paralela al ferrocarril Arica-La Paz, con una distancia no mayor a los diez kilómetros ni menor a los treinta metros.

Kellogg transmitió la nota anterior al Embajador en Santiago, quien respondió que el Gobierno chileno rechazaba en forma terminante la construcción de un nuevo puerto al norte de Arica, pues temía que Leguía se ponga de acuerdo con Bolivia posteriormente y le construya otro ferrocarril desde el nuevo puerto de Tacna; esto provocaría un desastre financiero a Chile que había incurrido en grandes gastos para construir la linea ferroviaria entre Arica y La Paz.(9)

Al respecto, el 7 de marzo Kellogg le decía al Embajador en Santiago:

"No puedo entender por qué debe haber oposición a un puerto separado en Arica para el Perú por las razones mencionadas en su telegrama. La construcción de ese ferrocarril sería tan cara y difícil y requeriría tanto tiempo, que no puedo creer que haya ningún peligro razonable para Chile en esta situación. La dificultad en la totalidad de la situación ha sido lo sentimental respecto de Arica y el plan propuesto parece una solución admirable permitiendo que cada país tenga un puerto en Arica. El puerto original de Arica sigue siendo chileno y el acuerdo es por lo tanto muy ventajoso para Chile desde cualquier punto de vista. Sólo después de meses de complicadas negociaciones el Presidente Leguía ha consentido llegar tan lejos como lo ha hecho para acercarse a la posición chilena. El hecho mismo de que haya consentido en una división del territorio es un enorme adelanto respecto de la posición que él ha tenido siempre en el pasado, y ahora, que no solamente conviene en la división sino en la aceptación de condiciones tales como dar a Chile la mayor parte del territorio y el ferrocarril a Bolivia intacto es más de lo que durante meses yo había podido esperar". (10)

El Embajador de Chile, Carlos Dávila, visitó a Kellogg en fecha 7 de marzo, y le dijo que por instrucciones de Santiago quería dejar establecida la total oposición de Chile a un nuevo puerto en Arica. Asimismo, que el Gobierno de Chile veía con mucha preocupación que el ferrocarril Arica-Tacna podría extenderse hasta el territorio boliviano para conectarse con el ferrocarril Arica-La Paz, lo que significaría que el tramo en territorio chileno quedaría sin uso, así como sería gravemente afectado el normal funcionamiento del puerto de Arica, para el cual el comercio boliviano era vital.

Kellogg le respondió que no había ningún peligro en creer en la construcción de un nuevo ferrocarril, el que sería muy costoso y requeriría mucho tiempo para su ejecución. Asimismo, sugirió que la construcción del nuevo puerto peruano llevaría un mínimo de dos años, lapso muy largo y en el cual Kellogg creía más bien que Chile estaría en mejor situación que el Perú para negociar arreglos directos con Bolivia. Kellogg insistió que ya que se había logrado la aceptación de Leguía a perder el puerto de Arica había que legalizar el acuerdo de inmediato.

El Embajador Dávila aceptó la posición de Kellogg y añadió que en ese sentido informaría a Santiago. Además, anunció que Chile estaría dispuesto, para ganarse el afecto del Perú en este acuerdo, a devolver el monitor Huáscar y los trofeos capturados durante la guerra.

El Embajador Figueroa, visitó a Leguía y le hizo conocer el rechazo de Chile a la construcción de un nuevo puerto en la playa El Chinchorro, pues quedaría frente a los cuarteles del regimiento Velázquez y evitaría la natural expansión de Arica hacia el norte, con este motivo, Chile le ofrecía a Leguía un malecón al norte de la bahía de Arica-Tacna. Todos los gastos serían asumidos por Chile y además entregaría al Perú la suma de dos millones de dólares. A su vez Chile creía que la frontera debería partir de la costa en el punto llamado Escritos a 16 kilómetros al norte de Arica y desde allí conectaría con la línea que correría a 10 kilómetros del ferrocarril. Chile le decía a Leguía que, en caso extremo, podría aceptar la construcción de un puerto en la desembocadura del río Lluta. En ese caso, Chile pedía que se incorpore en el tratado una cláusula para que el nuevo puerto no sea cedido a una tercera potencia y que el Perú se comprometía a no construir ningún ferrocarril a Bolivia en los territorios que se le devolvería. Chile decía que esta era su última oferta que podía ser aceptada como máximo sacrificio por la opinión nacional. El Embajador Culbertson al comentar a Kellogg esta oferta, mencionaba que tenía informaciones que Leguía aceptaría no extender el ferrocarril de Tacna a Bolivia, por otra parte, Culbertson no creía que debía mencionarse a Bolivia en el Tratado, ni tampoco hacer figurar la imposición de no ceder a una tercera potencia como una obligación única del Perú. Por consiguiente, Culbertson sugería que la cláusula se redactará en términos generales, en el sentido que debía leerse: "Ni Chile ni Perú podrían ceder la totalidad ni porción alguna de sus respectivas partes en las provincias, sin el consentimiento de la otra. Chile y Perú también convienen no ampliar ni alterar el recorrido de los ferrocarriles existentes en las provincias". (11)

El Presidente Hoover asumió la presidencia y decidió mantener a Kellogg como Secretario de Estado por algunas semanas hasta que se lograra solucionar la controversia Tacna y Arica y aclarar la situación con México. Durante este tiempo las discusiones fueron sobre aspectos técnicos de la posible construcción de un puerto, en las desembocaduras de los ríos San José y Lluta y otros puntos que se extendían hasta la desembocadura del río Sama. Con este motivo, Leguía consiguió la ayuda del Gobierno americano quien le envió ingenieros militares para efectuar estudios y discutirlos con los ingenieros chilenos. Leguía dijo que podía aceptar el puerto en Lluta pero afirmó tener informaciones de que las playas al norte de Arica no eran fácilmente adecuadas para la construcción de un puerto. Eso significaría que el costo de un puerto alcanzaría de 10 a 15 millones de dólares. A su vez el Presidente peruano insistía que la solución final debería ser propuesta por el Presidente Hoover a fin de que pudiera aceptarla sin ser considerado como un traidor al Perú. (12)

El Embajador Culbertson insistió a Kellogg que la construcción de un puerto al norte de Arica podría ser técnicamente posible pero económica y comercialmente sería un disparate que amenazaría la paz entre Perú y Chile al convertirse en un centro de competencia por el comercio boliviano. Por lo tanto, sugería que se convenciera a Leguía de que solo debería pensarse en un puerto pequeño para tráfico liviano, más una indemnización económica equivalente a lo que Chile hubiera gastado en construir el puerto. En este sentido, el Embajador Moore en Lima, también trató de influir sobre Leguía, de modo que para el 17 de marzo, Chile y Perú, extraoficialmente acordaron como base del tratado un texto de ocho puntos. En esos días Kellogg que había estado tan cerca de la solución fué reemplazado por un nuevo Secretario de Estado, Henry Stimson.

Luego de tratativas entre Leguía y Figueroa, se entregó a Stimson el siguiente acuerdo aprobado por Chile, para ser aprobado por Leguía, luego de la presentación que debería hacerla el Presidente Hoover:

"A) División del territorio en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria empezará en Escritos sobre la costa y continuará 10 kilómetros al norte del ferrocarril de Arica a La Paz, corriendo en su totalidad paralela a ese ferrocarril y siguiendo las características geográficas del terreno, hasta la frontera boliviana. El Canal Uchusuma permanecerá en territorio peruano y el tributario Azudre (Tacora) en territorio chileno y la línea dividirá la Laguna Blanca en partes iguales. Chile y el Perú designarán a una comisión de ingenieros para trazar la frontera y en caso de desacuerdo el Presidente de los Estados Unidos designará a un tercero como árbitro.

B) El Gobierno chileno dará al Perú dentro de la Bahía de Arica un muelle, un edificio para la aduana y una estación para el ferrocarril de Arica a Tacna con control absoluto por el Perú y los derechos de un puerto libre para este país. Estas instalaciones serán construidas a expensas del Gobierno Chileno.

C) El Gobierno chileno entregará al Perú la suma de 40.000.000 de pesos en moneda chilena (moneda legal de Chile) o 5.000.000 de dólares.

D) Todas las tierras y obras públicas pertenecientes al Gobierno chileno serán entregadas por Chile al Gobierno peruano sin costo.

E) El Gobierno chileno reconocerá la concesión de que disfruta el ferrocarril de Arica-Tacna en Arica.

F) El Gobierno chileno entregará el territorio de Tacna al Perú 30 días después de la ratificación del tratado.

G) El Gobierno chileno construirá un monumento conmemorativo de la paz en el Morro de Arica.

H) Los Gobiernos de Chile y del Perú no concederán sin acuerdo previo entre ellos a una tercera potencia ninguna porción del territorio ni alterarán el actual sistema internacional de ferrocarriles".

Chile se oponía a incluir en el Tratado ninguna mención al Morro, aunque se comprometía en forma caballerosa a desartillarlo. (13)

Leguía al considerar el punto anterior insistió en que el monto que Chile cancelaría debía ser de 6 millones de dólares, que la frontera no debía ser desde Escritos sino desde Lluta. El Perú además, requería la construcción de almacenes en el puerto e insistía que debía hacerse mención explícita en el tratado a la desmilitarización del Morro y a la construcción de un monumento a la paz. Con este efecto Leguía sugirió que al menos los puntos sobre el Morro podrían ser establecidos en un protocolo separado al tratado. Finalmente Leguía insistía nuevamente que el borrador del acuerdo debía ser propuesto públicamente por el Presidente Hoover. El Gobierno chileno aceptó en principio lo propuesto por Leguía y anunció que el 25 de abril entregaría una nota formal al respecto.

El Secretario Stimson efectuó una reunión con el personal superior del Departamento de Estado. Revisaron el borrador del acuerdo y prepararon un Memorándum informativo para conocimiento del Presidente Hoover. (14)

El 24 de abril el Presidente Leguía se reunió con el Embajador Figueroa de Chile y dieron su aceptación a los ocho puntos del acuerdo. Leguía insistió que la cláusula de desmilitarización debería incluir no solo el Morro sino todo el puerto de Arica, Figueroa accedió siempre que ésta se mencione en un protocolo adicional y no en el contexto del tratado, Leguía y Figueroa acordaron entonces que el borrador del tratado debería ser presentado por los Embajadores de Chile y Perú en los Estados Unidos al Secretario Stimson quien a su vez los haría llegar al Presidente Hoover.

Transcurrida una hora del acuerdo confidencial entre Leguía y Figueroa, copia del mismo llegó a manos del Ministro boliviano en Lima, Alberto Ostria Gutiérrez, quien lo transcribio de inmediato a la Cancillería de La Paz. El Ministro boliviano acreditado ante la Casa Blanca, Eduardo Diez de Medina, visitó a primera hora del 26 al Secretario Stimson y le afirmó que el Gobierno boliviano tenía conocimiento que Chile y Perú habían llegado prácticamente a un acuerdo en el cual se tenía una cláusula hostil contra Bolivia. Diez de Medina recordaba que el Gobierno boliviano en ningún momento había interferido en las negociaciones directas sin embargo, consideraba como insostenible que las partes decidieran no entregar a una tercera potencia territorio alguno ni construir un ferrocarril internacional. Esto era de mucha importancia para Bolivia, ya que en todo momento Perú había afirmado estar dispuesto a conceder una salida al mar para Bolivia, y a su vez Chile también hizo la misma oferta. Diez de Medina afirmó que esta cláusula estaba destinada a clausurar definitivamente las aspiraciones de Bolivia para una salida al mar, pues Chile y Perú estaban adquiriendo un derecho de veto que lo utilizarían para perjudicar las relaciones de cualesquiera de las mismas con Bolivia. Esta cláusula contradecía la posición amigable de Estados Unidos y más aún siendo Kellogg quien había sugerido la entrega de los territorios a Bolivia. El Ministro boliviano enfatizaba que Bolivia no quería perjudicar el acuerdo entre Chile y Perú, pero tampoco podía permitir que los Estados Unidos se avinieran con una solución de esta naturaleza, que dañaría no sólo la amistad de Estados Unidos con Bolivia sino también los intereses comerciales y financieros americanos en Bolivia. Stimson registró esta conversación e informó a sus Embajadores en Lima y Santiago lo siguiente:

"El Ministro boliviano me visitó esta tarde y arguyó apasionadamente que la propuesta citada anteriormente se omitiera sobre la base de que causaría a Bolivia una injusticia irreparable y desmedida, cerrando la puerta para siempre a sus aspiraciones de una salida al mar, y declarando que la única esperanza de Bolivia reside en los Estados Unidos.

Como usted sabe, este Gobierno ha adoptado continuamente la posición de que no podría llevar a Bolivia a las negociaciones entre Chile y el Perú sin la petición de estas partes y, mientras que este Gobierno ha declarado siempre que cualquier acuerdo para un arreglo de la cuestión de Tacna y Arica que fuera satisfactorio para Chile y el Perú debería ser aceptable para él, se entendió, naturalmente, que ningún arreglo de esa clase sería contrario al interés de terceras partes.

Usted apreciará fácilmente lo delicado de la situación habida cuenta del hecho de que Chile y el Perú desean que esta sugerencia proceda del Presidente de los Estados Unidos".

Posteriormente el Secretario Henry Stimson envió instrucciones a Lima mencionando que el Presidente de los Estados Unidos no podría recomendar ninguna solución en la controversia peruano-chilena, que Bolivia consideraba como inamistosa y pedía que se le informara si el Presidente Leguía o el Embajador Figueroa persistirían en mantener la cláusula "H" del acuerdo, en cuyo caso el Presidente de Estados Unidos no estaría dispuesto a recomendar ninguna solución.(15)

El Embajador Moore se entrevistó con Leguía el día 27 de abril y luego de presentarle el problema, informó a Stimson que Leguía afirmó que Perú bajo ninguna circunstancia haría nada que avergüence al Presidente Hoover; por quien sentía la más grande admiración. Se comprometió a eliminar la cláusula del tratado y en ese sentido se lo exigiría a Chile. Leguía solicitaba a Hoover entonces presentar la solución únicamente en base a las siete proposiciones del acuerdo.(16)

El 30 de abril el Ministro Diez de Medina entregó copia del siguiente Memorándum circular del Gobierno de Bolivia:

"Ayer sábado tuve conferencia Ministro Chile expresándole Bolivia sabía iniciativa su Gobierno limitando derecho Perú Chile transferir territorio, (y) establecer ferrocarriles internacionales. Díjele que proposición encerraba tendencia inamistosa porque limitaba libre contrato (en el) futuro tanto sobre territorio como sobre ferrocarriles internacionales.

Actitud Bolivia indiferente ante arreglos Chile y Perú abandonaba indiferencia para reclamar sobre convenio limitativo que importa entente contra Bolivia cuyo derecho tener puerto propia veremos satisfecho en (el) porvenir por soluciones políticas y económicas con uno u otro Estado.

Ambas naciones dijeron varias oportunidades Bolivia satisfacerían su derecho libre comunicación marítima inmediatamente definida soberanía Tacna y Arica.

Si iniciativa chilena es aceptada situación futura será más dificultosa".

Días más tarde Diez de Medina visitaba a Stimson y le entregaba un extenso Memorándum donde se exponía la posición boliviana en todo el problema del Pacífico originado en el apetito insaciable de Chile por expandirse sobre territorio de países vecinos. En partes salientes del Memorándum, el Ministro Diez de Medina decía:

Las Repúblicas de Chile y del Perú expresaron en distintas oportunidades su buena disposición para que Bolivia, que fué parte principal en la contienda armada del Pacífico y a consecuencia de la cual perdió toda su costa marítima y los puertos que poseía, fuese reintegrada en su derecho inalienable de libre acceso al mar...

...(Chile) en 1926 accedía a considerar en principio la proposición del Secretario de Estado Mr. Kellogg para ceder a Bolivia y a perpetuidad los territorios de Tacna y Arica, el Perú por medio de su actual Mandatario el señor Leguía - como en distintas otras ocasiones - ofreció también a Bolivia su concurso para readquirir su personería marítima, declarando más tarde su respuesta a Mr. Kellogg que el rechazo de su proposición para ceder Tacna y Arica a Bolivia no importaba obstruir cualesquier otras soluciones. Dejó entonces solemne constancia de que el Perú había aceptado la internacionalización parcial o completa de las provincias y había aceptado también la división de éstas, dando gratuitamente un callejón a Bolivia hasta la playa y en ésta una ensenada en condiciones que permitían convertirla en un puerto grande, cómodo y seguro. Finalmente, declaró estar dispuesto a escuchar toda sugestión, pero con la condición de que se le devuelvan las poblaciones de Tacna y Arica... En ese tiempo, año de 1926, el Presidente del Perú decía en su mensaje al Congreso: "El problema del Pacífico no podrá resolverse sino invocando el derecho peruano, y en todo caso nuestra voluntad fraternal para ayudar a Bolivia a obtener la salida al mar que con tanta necesidad reclama... Entre tanto, la cláusula que parece intenta hoy incluir Chile en la negociación que se lleva a cabo en Lima, al determinar que Chile y el Perú no podrán sin previo acuerdo entre ellos conceder a una tercera parte del territorio materia del convenio ni construir nuevas líneas internacionales, está en abierta pugna con aquellas declaraciones y la política desenvuelta por ambos países frente al problema marítimo de Bolivia, fundamental para el desarrollo y la vida ulterior de esta república.

Tal cláusula imposibilitaría o retardaría todo libre acuerdo con uno u otro de esos países, una vez establecido ese odioso condominio destinado a subsistir indefinidamente y en perjuicio evidente de la nación en la que tocó llevar el peor lote de sacrificio como parte beligerante en la contienda armada de mil ochocientos setenta y nueve...Si Bolivia, demostrando el más amplio espíritu de armonía y de americanismo, no ha intentado turbar en momento alguno el curso de la negociación entablada con absoluta prescindencia suya entre Chile y el Perú, pues descansaba en la fé de las solemnes y reiteradas declaraciones de ambos países amigos, no puede ahora dejar de llamar respetuosamente la atención del Excelentísimo gobierno que auspicia un acuerdo definitivo entre esos países, sobre la inoportuna e inconveniente cláusula citada que estaría en contradicción con los reiterados ofrecimientos de aquellos, destruyendo o al menos dificultando el nobilísimo propósito que originó la fórmula de solución del Excmo. señor Frank B. Kellogg, Secretario de Estado de los Estados Unidos de América". (17)

Los Embajadores de Chile y Perú en Washington entregaron el borrador de acuerdo al Secretario de Estado el 14 de mayo, en dicho acuerdo no figuraba la cláusula "H" considerada como antiboliviana. Con este motivo, el Secretario de Estado invitó a una reunión al Encargado de Negocios de Bolivia en Washington, Jorge de la Barra y le enseñó el texto del acuerdo chileno-peruano, remarcó que gracias a la intervención de los Estados Unidos se había eliminado la cláusula antiboliviana, por lo que Stimson pedía que Bolivia en agradecimiento y reciprocidad no debería insistir a espaldas de Estados Unidos en mantener su disputa con Paraguay en la Liga de las Naciones. De La Barra recordó que el Ministro Diez de Medina ya había sugerido anteriormente que la cuestión con Paraguay podía ser solucionada con la ayuda de los Estados Unidos. El Secretario de Estado mencionó que el pedido que hacía no era de tipo personal sobre la actuación de Diez de Medina sino más bien sobre la actuación general de todo el Gobierno Boliviano.(18)

El Presidente Hoover anunció el 17 de mayo, que la controversia Tacna-Arica había sido resuelta, con el ejercicio de buenos oficios de los Estados Unidos y no de acuerdo al arbitraje originalmente pedido por las partes involucradas. El Presidente Hoover decía que el día 14 de mayo había entregado un borrador confidencial a los Gobiernos de Perú y Chile, quienes habían respondido favorablemente el día 15. El mismo día el único Gobierno latinoamericano que felicitó a Hoover por la solución a la controversia Tacna-Arica fué el de Brasil con un mensaje firmado por el Presidente Washington Luis Pereira de Souza. (19)

SE DETERIORAN LAS RELACIONES

ENTRE CHILE Y BOLIVIA

En marzo de 1929, el Ministro americano en La Paz, informaba que la prensa boliviana publicaba constantemente una serie de artículos contra Chile, que los bolivianos habían decidido boicotear la compra de todo producto chileno y existía una campaña para que las empresas bolivianas despidieran a todo empleado de nacionalidad chilena. Se hacía notar que gran parte de la campaña anti-chilena se centraba contra el Canciller chileno, Conrado Ríos Gallardo, a quien se describía como uno de los peores enemigos de Bolivia. El enviado americano daba parte de una seria de homenajes y actos de protesta efectuados en Bolivia al conmemorarse los 50 años de la ocupación de Antofagasta. Con este motivo, Rios Gallardo había pedido el retiro del Enviado boliviano en Santiago como persona non-grata, en vista de haber izado la bandera boliviana a media asta en la Legación el 14 de febrero y haberse atrevido a efectuar un homenaje a la Antofagasta cautiva en la propia ciudad de Santiago.

El Gobierno de Chile para apaciguar a la opinión pública boliviana había levantado abiertamente el embargo a las armas y municiones destinadas a Bolivia y envió a La Paz uno de los diplomáticos más hábiles de la Cancillería chilena Manuel Bianchi. Sin embargo en la Paz se creía que Chile procedería a negociar con Bolivia una salida al mar una vez logrado el acuerdo con Perú.

Días más tarde el Ministro Martin comentaba que el 23 de marzo se habían efectuado grandes homenajes en Bolivia en conmemoración a la muerte de Eduardo Avaroa y la caída de Calama. Mencionaba que luego de las ceremonias, multitudes de ciudadanos efectuaron una marcha hacia la Legación de Chile y los discursos habían sido muy duros. Martin también informaba que el Ministro Bianchi visitó al Presidente Hernando Siles insistiendo en el retiro del Ministro Enrique Finot de Santiago por ser belicosamente antichileno. El Presidente Siles pidió a Bianchi discutir la salida al Pacífico a lo que éste respondió que:

"... aún cuando Chile no estaba dispuesto a ceder a Bolivia un puerto, su Gobierno se sentiría complacido de considerar la posibilidad de arrendar o hasta de vender a Bolivia, la sección Chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y conceder instalaciones adicionales en el puerto de Arica, tales como la construcción en ese lugar de muelles para el uso exclusivo de Bolivia". (20)

Desde Santiago, Culbertson informaba al respecto que:

"Los sentimientos hacia Bolivia en Chile no son amistosos en absolutos. La situación se ve agravada por el hecho de que el actual Ministro de Relaciones Exteriores tiene claros antecedentes antibolivianos.

Cualquier esfuerzo en este momento por introducir en el acuerdo el deseo de Bolivia de obtener un puerto sobre el Pacífico tendría como resultado demoras y un probable fracaso. Entre los chilenos conscientes, sin embargo, se reconoce que tarde o temprano Chile debe solucionar sus dificultades con Bolivia y satisfacer en alguna forma la ambición de Bolivia de poseer una salida adecuada al Pacífico.

Estoy convencido de que la forma de solucionar la cuestión boliviana es en primer término eliminar las diferencias entre Chile y el Perú. Una vez logrado esto, tengo la seguridad de que en un plazo relativamente corto la situación política en Chile será tal que permitirá un examen inteligente y constructivo de la cuestión boliviana". (21)

A mediados de abril, ya se había hecho público en La Paz, el contenido de la cláusula antiboliviana, de cuyo origen se acusaba a Rios Gallardo. Esto había intensificado los artículos anti-chilenos en la prensa boliviana así como la creencia de que el endurecimiento paraguayo en las negociaciones con Bolivia se debían a la influencia de la Cancillería de Santiago. Con este motivo, se efectuaban en La Paz permanentes manifestaciones populares en la Legación de Chile por lo que el Gobierno de Bolivia se había visto obligado a mantener permanentemente un destacamento militar para proteger esa Legación.

Bianchi visitaba periódicamente la Cancillería boliviana para protestar por los editoriales antichilenos, y sostenía que toda la campaña tenía su origen en la propia Cancillería boliviana. El enviado Martin no descartaba un rompimiento inminente de relaciones de Chile con Bolivia.

Por su parte, Culbertson en otra comunicación insistía que las relaciones de Chile y Bolivia eran muy amargas y en cualquier momento podrían derivar en encuentros armados. Describía al Ministro Ríos Gallardo como una persona muy joven sin experiencia internacional y que tenía un odio muy profundo por Bolivia. Decía que Rios Gallardo atribuía que la cláusula que molestaba a Bolivia había sido filtrada por el Embajador americano en Lima. Culbertson al respecto le había dicho a Ríos Gallardo que la existencia de dicha cláusula demostraba que existía un problema con Bolivia. Y al evaluar la situación el Enviado americano sugería que había que congelar toda incorporación de Bolivia al diferendo hasta que el mismo hay sido finiquitado. Logrado esto, si Bolivia mostraba una posición temperada y constructiva, creía que seguramente podría llegar a un acuerdo con Chile sobre el problema marítimo.

EL PROTOCOLO SECRETO

A OCULTAS DE HOOVER

El 17 de mayo el Secretario de Stimson dijo a los periodistas que el arreglo entre Chile y Perú podría facilitar un acuerdo para terminar con la mediterraneidad boliviana. Con este motivo, el Ministro Dávila, presentó una protesta verbal al Secretario de Estado, quien al dar explicaciones le dijo que no lo había afirmado directamente, sino más bien en respuesta a la pregunta de un periodista. Dávila insistió ante Stimson que no existían problemas pendientes entre Chile y Bolivia, ya que toda la controversia se había solucionado con el Tratado de 1904; añadió que en Chile el sentimiento antiboliviano era muy grande como para permitir ningún acuerdo favorable a Bolivia y que las declaraciones del Secretario de Estado podrían crear expectativas en Bolivia y resentimiento en Chile. (22)

El Ministro Dávila volvió a reiterar su protesta el 19 de mayo afirmando la sorpresa del Gobierno de Chile ante la declaración atribuida al Secretario de Estado y que se publicó en la prensa de Santiago, en partes salientes de la misma se decía:

"Deliberadamente la puerta ha sido dejada abierta en el acuerdo Tacna y Arica, por el cual Chile o Perú podrán efectuar un acuerdo por separado con Bolivia, para que uno de esos países o ambos, si así lo desean, puedan conceder una salida al Pacífico a Bolivia.

El Secretario de Estado había establecido que el factor boliviano había sido cuidadosamente considerado y que en el arreglo de Tacna y Arica, después de 45 años, había también que reconocer la valiosa contribución del señor Kellogg.

El Presidente Hoover comparte tanto la responsabilidad como el crédito en este arreglo, del cual tomó conocimiento en sus visitas a Chile y Perú en el pasado mes de diciembre".

El Embajador Dávila dijo que temía que con esta declaración del Secretario, Bolivia podría intentar reabrir toda la cuestión del Pacífico, especialmente en un momento en que el asunto había sido resuelto definitivamente. El Secretario le respondió a Dávila nuevamente que su declaración en la conferencia de prensa había sido para aclarar la pregunta de un corresponsal, en sentido de que el acuerdo sugerido por el Presidente Hoover podría dañar los intereses de Bolivia, a lo que Stimson obviamente había aclarado que el Presidente de Estados Unidos no podía intervenir en ningún acuerdo que dañe a una tercera parte y recordó al Embajador Dávila que Chile y Perú podrían llegar a cualquier acuerdo bilateral, que era responsabilidad de los mismos, pero no tenían atribuciones para involucrar a Estados Unidos en ninguna injusticia contra una tercera parte.

El Secretario hizo su declaración teniendo en mente los intereses de Bolivia y el Embajador Dávila le pidió a Stimson entonces que dicha explicación se la diera al Canciller en Chile, mediante el Embajador Culbertson en Santiago. Este último a su vez informaba que la posición de Dávila representaba únicamente el sentimiento personal antiboliviano de Rios Gallardo y no necesariamente la opinión generalizada de Chile. Culbertson mencionaba que Rios Gallardo le dijo enfáticamente que Chile bajo ninguna circunstancia le daría a Bolivia soberanía sobre un puerto y que la situación con dicho país había sido solucionada por el Tratado de 1904 y lo único que podría pensarse era conceder mayores facilidades de libre tránsito por el puerto de Arica. Culbertson afirmó a Ríos Gallardo que la declaración del Secretario de Estado reflejaba el concepto de los Estados Unidos en sentido que Chile todavía tenía pendiente un problema con Bolivia, cuya solución estaba en manos del Canciller chileno. Posteriormente Ríos Gallardo mencionó en varias oportunidades al señor Culbertson que Chile tenía esperanzas de lograr un acuerdo satisfactorio a la cuestión pendiente con Bolivia. (23)

El Secretario Stimson envió a su Embajador en Santiago instrucciones para dejar en claro que Bolivia había presentado protesta formal contra la provisión de un párrafo que se consideraba dañino a los intereses de Bolivia. Con este motivo, Estados Unidos se había comprometido a que dicho párrafo no aparecería en la sugerencia de Hoover y que para Stimson quedaba claro que "era responsabilidad de Chile y/o Perú solucionar la cuestión portuaria de Bolivia".

El Encargado de Negocios boliviano se entrevistó con Stimson a fines de mayo y pidió a los Estados Unidos si podría ejercer su influencia amistosa, ya sea unilateralmente o con un grupo de países de la región para lograr que Bolivia recupere una salida al Océano Pacífico. Le recordó que Kellogg ya era partidario de la reivindicación marítima boliviana y que Bolivia veía esperanzada la ayuda de los Estados Unidos. Stimson replicó que Bolivia debería tener paciencia y esperar el acuerdo definitivo sobre Tacna y Arica y que una vez concluido dicho acuerdo habría tiempo suficiente para tratar este asunto. Stimson insistió que se debía esperar a que se calmen las pasiones, a la vez que pidió a Bolivia moderación en sus declaraciones sobre el puerto, ya que la misma le ayudaría a conseguirlo. Añadió que por otra parte, Bolivia también debía mostrar moderación en su problema con el Paraguay.

Culbertson informó que la Cancillería chilena había decidido ignorar toda reclamación boliviana mientras durara la campaña internacional en la prensa sudamericana que reclamaba por una solución a la mediterraneidad boliviana y se atribuía a que Bolivia estaba dirigiendo dicha campaña. Culbertson por otra parte informó también que el Ministerio de Obras Públicas de Chile concluyó un proyecto de navegación, irrigación y producción de energía mediante un canal que sería una continuación del Rio Desaguadero de Bolivia hasta la Pampa del Tamarugal en Chile. El proyecto diseñado por el ingeniero Luis Larrigue, pretendía ser un complemento a las comunicaciones de Bolivia con el Pacifico y proveer irrigación a las Provincias de Antofagasta y Tarapacá.

Desde Lima, el Embajador Moore informó que Leguía había firmado con Figueroa un borrador de tratado el 3 de junio, el mismo que contenía cambios con referencia al texto propuesta por Hoover. Mientras tanto en Washington, el Ministro boliviano Eduardo Diez de Medina, acompañado del señor De La Barra, visitó al Secretario de Estado y le manifestó que de acuerdo con la sugerencia de Stimson, Bolivia una vez más dejaría de insistir en el problema portuario hasta que se haga público el acuerdo final de la cuestión Tacna-Arica. Con referencia a las relaciones de Bolivia con el Paraguay, el Ministro Diez de Medina reiteraba que Bolivia había instruido oportunamente a sus delegados a la Comisión de Conciliación para que se trate de lograr un acuerdo pacífico a la disputa. Al despedirse Diez de Medina reiteró que la cuestión portuaria era un asunto primordial y vital para Bolivia, y que en su momento oportuno Bolivia reiteraría esta cuestión.

El 3 de julio, el Ministro Diez de Medina se presentó ante el Secretario de Estado para protestar ante los Estados Unidos por la inclusión de la cláusula antiboliviana en un protocolo secreto que era parte del tratado propuesto por Hoover. El Secretario de Estado afirmó que desconocía la existencia de un protocolo secreto y que lo único cierto era que Estados Unidos se había comprometido con Bolivia a que dicha cláusula no sería parte del Tratado y que el compromiso de Estados Unidos había sido hecho público con la propuesta de Hoover, que no incluía ningún protocolo secreto.

El Departamento de Estado pidió a Bolivia tener paciencia nuevamente y esperar a que se haga público el acuerdo definitivo de Chile y Perú, reiteró que más bien el esfuerzo boliviano se canalice a lograr un acuerdo con Paraguay.

Dos días más tarde el Ministro boliviano visitó nuevamente el Departamento de Estado y presentó una copia de un telegrama que acababa de recibir y que decía:

"Hemos recibido de diversas fuentes rumores según los cuales un protocolo secreto concluido entre Chile y el Perú, agregado como anexo al Tratado principal contiene condiciones contrarias a la restitución marítima de Bolivia y a su futuro desarrollo comercial.

Visité al Presidente Leguía llevándole este despacho y manifestéle que deseamos dejar de lado estos rumores y organizar sobre bases amistosas permanentes el futuro de nuestras relaciones internacionales, para lo cual será un obstáculo cualquier entendimiento entre Chile y el Perú que trate de lograr la hegemonía en el Pacífico meridional.

Hace tres o cuatro años, cuando el Ministro fué designado Ministro en el Perú, el Presidente Leguía, en su discurso de contestación a las palabras del Ministro cuando éste presentó sus credenciales, manifestó que el Perú daría gratuitamente un puerto a Bolivia".

El Subsecretario White, mencionó a Diez de Medina que el Gobierno americano no tenía conocimiento de ningún pacto secreto y que la cláusula que figuraba en el tratado original fué eliminada a petición de Estados Unidos, aunque White consideraba que dicha cláusula no aislaba a Bolivia del mar, sino que más bien establecía que en ninguna parte del territorio en disputa, ahora ya en posesión definitiva de Perú o Chile, sería dada a una tercera parte sin consentimiento del otro país e igualmente no se daría ningún cambio en la situación del ferrocarril internacional. Diez de Medina dijo que eso era exacto pero que equivalía a cerrarles la puerta porque Perú vetaría cualquier cosa que Chile deseara hacer y Chile vetaría cualquier cosa que el Perú se proponga hacer, pues para ambos países sus intereses en las relaciones con Bolivia eran opuestos diametralmente. Es decir que, el acuerdo equivalía a cerrar la puerta a Bolivia.

El Secretario de Estado pidió a sus enviados en Lima y Santiago que informen sobre la existencia de un supuesto protocolo. (25) El ex-Secretario Kellogg envió el mismo día una nota a Stimson, en la cual lo felicitaba por haber logrado el acuerdo entre Tacna y Arica, sin embargo Kellogg llamaba la atención a su colega Stimson por lo siguiente:

"Ví en la prensa de esta mañana que habría un acuerdo secreto entre Chile y Perú cuyo contenido sustantivo ya fué eliminado del tratado original, la cláusula en concreto dice que ninguna de las partes podrá otorgar parte del territorio o derecho de transporte a Bolivia sin consentimiento de la otra. Por supuesto las partes tienen derecho a efectuar el derecho que quieran o vean conveniente. He conocido desde hace mucho tiempo, por las declaraciones de los Embajadores de Chile y Perú, de las dificultades para lograr un arreglo, ya que cada uno de ellos estaba temeroso de un arreglo de Bolivia con el otro; es decir, que cada país tenía temor que el otro consigo el apoyo, la buena voluntad y quizás una alianza con Bolivia en perjuicio de la otra. Me inclino a pensar, sin embargo, que al final de cuentas ambos países tienen que ser inducidos a satisfacer en alguna forma las aspiraciones de Bolivia. Es una historia larga y puede tomar mucho tiempo todavía, pero pienso que al final esta solución se impondrá". (26)

Desde Santiago, Culbertson transmitía el 6 de julio que había sido informado por el Canciller, que el tratado de Lima había incorporado como parte integral del mismo un protocolo, que establecía en su artículo primero, que ni Chile ni Perú podrán, sin previo acuerdo, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que de conformidad al tratado de la misma fecha quedaban bajo sus respectivas soberanías, ni podrían sin ese requisito, construir a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales. Culbertson insistía que los Gobiernos de Chile y Perú deseaban mantener los términos del tratado y del protocolo en forma confidencial hasta la suscripción de los mismos y aconsejaba no insistir en el tema. La ceremonia finalmente se efectuó el 29 de julio.

Culbertson escribió en sus memorias que la cláusula del protocolo fué probablemente redactada por Felix Nieto del Rio, quien tomó la idea del artículo sexto del tratado chileno-boliviano de 1866 que disponía la dependencia de ambos signatarios para la transferencia del territorio a una tercera potencia. Añadía que Chile fundamentó el utilizar nuevamente esta cláusula, como una respuesta a la amenaza de un tramo ferroviario de Tacna a La Paz, que creía que el Perú construiría en detrimento del dominio e intereses chilenos en Bolivia.

El enviado americano, menciona también en sus memorias que aconsejó a Chile, en principio, eliminar la cláusula una vez que se definió que no se habilitaría un puerto para Tacna al norte de Arica. El Embajador Culbertson remarca que la cláusula quedó por insistencia de Ríos Gallardo, conocido por su actitud antiboliviana. Por otra parte, Culbertson justificó la cláusula del protocolo, en su forma final, como positiva ya que obligaba a Chile y Perú a ponerse de acuerdo, en forma conjunta, para resolver la cuestión boliviana, evitando así el juego tradicional que estos países habían tenido anteriormente para usar a Bolivia en contra de uno de ellos.

Culbertson observaba, finalmente, que Bolivia no podría solucionar la cuestión marítima, si no olvidaba la Guerra del Pacífico y enfocaba el problema con criterio moderno, más bien económico que sentimental, o de sino histórico; añadía que el arreglo debería fundamentarse en amplias y generosas concesiones mutuas entre Bolivia y Chile. (27)

El 2 de agosto, el Presidente Hoover emitió la sentencia como árbitro en la cuestión de Tacna y Arica, en la que hacía una relación del desarrollo de actividades de la Comisión Plebiscitaria y del ejercicio de buenos oficios paralelos al arbitraje. El Presidente Hoover decía que como resultado de los buenos oficios ofrecidos a pedido de las partes y no como árbitro, había entregado un sumario con los puntos de acuerdo para que sirviera a los Gobiernos como base a la solución del problema Tacna-Arica.

La propuesta de Hoover fué aceptada por ambos Gobiernos el 3 de junio con la firma de un tratado que en su artículo primero disponía que la controversia originada en el artículo 3 del Tratado de Ancón había sido resuelto definitivamente. Hoover añadía que Chile y Perú mediante negociaciones directas entre las partes, habían acordado un tratado que daba por finalizada la controversia de Tacna y Arica, y por consiguiente, hacían innecesario el cumplir las disposiciones del protocolo de arbitraje, con esto, Estados Unidos consideraba que se había logrado una solución feliz a la cuestión.(28)

"...Esta estipulación, ha sido directamente pactada contra En Bolivia causó estupor el papel jugado por los Estados Unidos, al permitir que Chile y Perú mantuvieran la existencia de la cláusula anti-boliviana, esta vez en un protocolo secreto, cuando anteriormente se había comprometido a eliminar la cláusula del texto original. El Secretario de Estado expresó su desacuerdo con el tenor de la cláusula, dijo desconocer la existencia del protocolo secreto y afirmó que el mismo se lo había efectuado a ocultas de la administración americana.

El Gobierno boliviano emitió una declaración con referencia a la cláusula del protocolo complementario en la que decía:Bolivia, por lo cual, el convenio adicional, suscita nuestras formales reservas... La República tuvo siempre en cuenta, que por efecto del Tratado de Paz, suscrito en Ancón entre Chile y el Perú, en 1883, Chile adquirió soberanía sobre Tarapacá, no habría de consentir fácilmente en reintegrar nuestra soberanía marítima, por una zona que no quedara al norte del territorio conquistado.

Esas negociaciones, encontraron más de una vez, eco auspicioso en los Gobiernos de Lima y Santiago culminando las aspiraciones y derechos de Bolivia, con la sugestión que el Secretario de Estado de los Estados Unidos de Norte América, Mr. Kellogg, hiciera en 30 de noviembre de 1926, proponiendo que los territorios de Tacna y Arica, fueran transferidos íntegramente a Bolivia, por los dos países que se disputaban su dominio.... Si ellos pretendían liquidar las consecuencias de la guerra de 1879, como Bolivia participó en ella, perdiendo extensos y ricos territorios y su soberanía marítima, nada más elemental que haber atendido a esa reparación.... Lejos de proceder así, han dado nueva vida al obstáculo que antes se invocaba como insalvable, para cualquier solución de justicia. Han pactado un condominio imperfecto de los territorios en cuestión, llamado a tener eficacia sólo cuando de Bolivia se trate.

El Perú ha optado por limitar su soberanía sobre la provincia de Tacna renunciando a perpetuidad el derecho de construir un ferrocarril internacional hacia Bolivia a fin de tener el derecho de veto en cualesquiera negociación que intentemos sobre Arica. Y Chile en reciprocidad, ha dado este derecho al Perú, para mantener sus influencias sobre los dos países vecinos, así como las ventajas que le reporta la del ferrocarril de Arica a La Paz.

Esta política no es de efectiva cooperación internacional, y es susceptible de producir en el presente y en el porvenir, profundos resentimientos en la conciencia boliviana. Lo inamistoso del convenio, está patentizado por la misma reserva de que se le quiso rodear, a pesar de que ambos Estados contratantes, tienen, como miembros de la Sociedad de las Naciones, el compromiso de no estipular tratados secretos..." (29)

La prensa continental mostró un apoyo solidario a Bolivia mientras la prensa boliviana editorializaba contra el protocolo por los aspectos negativos para la cuestión portuaria.

En Washington, el Encargado de Negocios del Perú, señor Bedoya, visitó al Secretario de Estado Stimson y le transmitió un mensaje del Canciller peruano en el que se le pedía que los Estados Unidos no apoyara a Bolivia en la campaña de esta última para lograr un puerto en el Pacífico. El Secretario de Estado dió seguridades que los Estados Unidos no intervendría ni alentaría ninguna acción al respecto, pues consideraba que el problema portuario de Bolivia competía únicamente a Perú, Chile y Bolivia y Stimson dijo que se cuidaría de no irritar a ninguno de esos países y no sería un intruso en el asunto. (30)

Con el acuerdo que en Bolivia se denominó "de doble cerradura" por cuanto Chile logró interponer al Perú en cualquier solución al enclaustramiento boliviano, se consolidó el encierro de Bolivia con el apoyo indirecto de la diplomacia americana, ya que si bien la cláusula no fué incorporada a la proposición del Presidente Hoover, la inclusión y redacción de la misma se perfeccionó con el asesoramiento del enviado Culbertson en Santiago; es decir, una responsabilidad indirecta pero de indudable importancia que compromete a la diplomacia americana.

NOTAS

1- Departmant of State, Archivo 701.2325/14 y NBo.724.25/23.

2- op.,cit.723.2515/3154.

3- op.cit./3299.

4- op.cit./3216 y 3218.

5- op.cit./3218. Leguía en sus "instrucciones" a su nuevo enviado a la Paz, Jorge Bailey, ya le anunció que Perú se resignó a perder Arica.

6- Herbert Hoover, Public Papers of the President of the United States, Washington, 1974.

7- op.cit./3250 y 3252.

8- op.cit./3261.

9- op.cit./3278.

10- op.cit./3278 : Telegram.

11- op.cit./3280 y /3281

12- op.cit./3290.

13- op.cit./3342

14- op.cit./3346 y /3362 1/2.

15- op.cit./3342 y /3364

16- op.cit./3354 y /3355.

17- op.cit./3386 y /3381

18- op.cit./3387.

19- Herbert Hoover, op.cit., págs.147 y 156.

20- op.cit./3405 y Archives 724.2530, 2525 y 2528.

21- op.cit./3405 y /3365.

22- op.cit./3397.

23- op.cit./3399

24- op.cit./3398 y 3412.

25- op.cit./3452 y /3462

26- op.cit./3460.

27- W.Culbertson: Book on Chile, Manuscript Division Library of Congress. pags.          91-101.

28- Department of State, Archivo 72.2515/3477.

29- op.cit./3494

30- op.cit./3500.

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