CAPITULO 12
DE ROOSEVELT A JOHNSON; BAJO PERFIL
La firma del Tratado de 1929 entre Chile y el Perú, con la cláusula del Protocolo Complementario que imponía la participación y acuerdo previo de los dos antiguos beligerantes en cualquier negociación con Bolivia, paralizó a la Cancillería boliviana, la que en ese momento no pudo desplegar una estrategia adecuada para abordar inmediatamente a las Cancillerías del Mapocho y del Rimac. Tampoco pudo proseguir ninguna gestión ante los Estados Unidos, dado el interés del Departamento de Estado en condicionar su participación a que Bolivia solucione - previamente - su disputa fronteriza por el Chaco con Paraguay.Bolivia y Paraguay lamentablemente no pudieron encontrar una solución diplomática a su diferendo y la Guerra del Chaco (1932-1935) separó a estos dos pueblos desconocidos entre sí, que nunca se odiaron y que recién se conocieron en los arenales chaqueños. La búsqueda y consolidación de la paz con Paraguay demandó los mayores esfuerzos diplomáticos de Bolivia durante la mayor parte del decenio de los años treinta. Asimismo, el desajuste de las instituciones nacionales, producidas por los efectos de la guerra conmovieron profundamente las bases de la estructura socio-política del país y la mayor preocupación se volcó entonces a la solución de problemas internos.
Debido a lo anterior, la Cancillería boliviana no pudo buscar una solución al problema del encierro marítimo, aunque esto no significó que lo ignoró. Así por ejemplo, el Ministro boliviano en Lima, señor Alberto Ostria Gutiérrez, presentó al Canciller peruano Alberto Ulloa, un Memorándum el 11 de junio de 1936, que contenía tres grandes planteamientos. Uno de ellos, estaba destinado a preparar el terreno para un levantamiento del "veto" peruano a una futura negociación entre Chile y Bolivia para la salida de este último país al Océano Pacífico por la vía de Arica.
Asimismo, el Canciller boliviano Enrique Finot, dijo en Buenos Aires, durante la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, que "era su deber llamar la atención de la Conferencia a uno de los problemas más serios de América, la situación de mediterraneidad de Bolivia.". El mismo Canciller, más tarde, firmó con su colega chileno Cruchaga Tocornal, un acuerdo para la creación de una Comisión Mixta Boliviano-Chilena. Esta Comisión, establecida el 23 de diciembre de 1936, empezó a reunirse a medidos de 1937 y en ella los delegados bolivianos recibieron instrucciones del Canciller Finot que decían: "La esperanza permanente de Bolivia ha sido y es la de recuperar una salida propia y soberana al Océano Pacífico... se debe sugerir a la delegación chilena que las relaciones comerciales y políticas entre los dos países nunca serán perfectas mientras la cuestión portuaria no sea resuelta en forma satisfactoria."
Ostria Gutiérrez como Ministro en Rio de Janeiro consiguió que el Gobierno de Brasil declare el 25 de febrero de 1938, mediante su Ministro de Relaciones Exteriores, Pimentel Brandao, que la mediterraneidad de Bolivia era causa de preocupación continental y su solución era de suma importancia para los países de la región. (2)
Durante la Octava Conferencia Interamericana reunida en Lima en diciembre de 1938, el Canciller boliviano, Eduardo Diez de Medina, reiteró que: "Bolivia se encontraba en una situación económica desventajosa debido a la mediterraneidad que incidía en contra del desarrollo de su riqueza nacional".
Puede apreciarse que en la década de los años 1930-1939, la diplomacia boliviana estaba consciente de la importancia de la cuestión marítima y empezaba a delinear dos diferentes aproximaciones para encarar el problema. Una, liderizada por Ostria Gutiérrez que sostenía un acercamiento amigable a Chile, para obtener la comprensión de sus autoridades a la causa boliviana. La otra, entre las que se destacaba Tomás Manuel Elío, creía que había que recurrir a Estados Unidos, para que este país presione a Chile a conceder una salida portuaria a Bolivia, ya que dudaban que con sólo un acercamiento amigable y directo Chile aceptara algo.
EL PRESIDENTE ROOSEVELT SOSTENIA LA
INTERNACIONALIZACION DE ARICA
En 1943, el Gobierno americano invitó al Presidente Enrique Peñaranda, a visitar Washington y tratar asuntos de interés común entre ambos países. El Gobierno boliviano decidió utilizar esta ocasión no sólo para analizar los problemas económicos derivados de su cooperación a los Estados Unidos y las Naciones Aliadas durante la Guerra, mediante la venta de estaño y caucho a precios bajos y congelados, sino que además,las autoridades bolivianas decidieron plantear a Estados Unidos el problema de su enclaustramiento y buscar la posible cooperación americana para encontrar una solución.Durante la visita, el presidente Roosevelt ofreció una cena protocolar a la delegación boliviana el 5 de mayo. Luego de la cena se llevó a cabo una conversación reservada en la que participaron por Estados Unidos, el Presidente Roosevelt, el Subsecretario para Asuntos Latinoamericanos Sumner Welles, el Embajador Boal y el funcionario Philip Bonsal. Por parte de Bolivia participaron junto al Presidente Peñaranda, el Canciller Tomás Manuel Elío y el Embajador Luis Fernando Guachalla. El presidente Peñaranda inició el encuentro con algunas declaraciones formales sobre la amistad que los bolivianos siempre profesaron hacia el pueblo y gobierno norteamericanos y cedió entonces el uso de la palabra al Canciller Elío para que éste presentara los asuntos que Bolivia consideraba de interés para tratar. El Canciller Elío presentó en primer término, el problema del encierro de Bolivia y la necesidad de que esta nación sudamericana pudiera reincorporarse al Océano Pacífico mediante una salida propia y soberana. Elío reiteró la necesidad boliviana de lograr una solución dentro de un marco de entendimiento y respeto mutuo con Chile. Recordó que Bolivia sacrificó muchas veces sus derechos para lograr un entendimiento pacífico en su delimitación de fronteras con sus países vecinos como Argentina, Brasil y el Perú. Seguidamente el Canciller Elío enfatizó que la cuestión portuaria era un problema que afectaba en forma muy adversa las relaciones de Bolivia con Chile y que también podría afectar indirectamente las relaciones con el Perú. Finalmente, Elío pidió que el Presidente Roosevelt y el Gobierno de los Estados Unidos demostraran un interés amigable en la búsqueda de una solución que haga justicia a la causa de Bolivia. Mencionó que el gobierno boliviano se estaba preparando para presentar su legítima aspiración a la nueva organización mundial que surgiría después de la guerra y que ya estaba en vías de preparación por los países aliados, y de la cual Bolivia era miembro.
El Presidente Roosevelt les respondió que él y el Subsecretario de Estado Welles, en los últimos diez años habían hablado muchas veces sobre este problema, y que veían la causa boliviana con mucha simpatía. El Subsecretario Welles recordó que hacía prácticamente cerca de veinticinco años atrás, él había intercambiado opiniones por primera vez con el Presidente Roosevelt sobre este caso.
Roosevelt intervino nuevamente y dijo que él consideraba que el problema marítimo de Bolivia debería ser planteado en el plano más elevado posible dado el alto carácter moral que tenía. El Presidente americano, que había predicado la política del buen vecino para las Américas, dijo seguidamente que él pensaba que no era apropiado para Bolivia el buscar una solución por la vía legal ante organismos internacionales como por ejemplo la Corte de La Haya. Roosevelt creía que era posible y necesario lograr un entendimiento directo con Chile, y quizá tal vez conseguir también la comprensión del Perú.
A continuación, se pasó a tratar sobre el puerto de Arica y el Canciller boliviano hizo varias apreciaciones sobre este puerto y la estrecha relación económica de Arica con Bolivia. Elío dijo que esta relación sostenía las principales actividades de Arica y que el único y verdadero interés de Chile sobre Arica era el poder controlar a Bolivia. A estas alturas intervino nuevamente el Presidente Roosevelt y manifestó aquí lo que quizá fué lo más importante de toda la entrevista. El mandatario americano se refirió al carácter estratégico de ciertas ciudades-puertos como Arica y tomó el ejemplo de Trieste. Dijo que Trieste, aunque era territorio bajo soberanía italiana en ese entonces, más bien servía como puerto a varias otras naciones o entidades nacionales como Austria, Hungría, Rumania, Croacia y Serbia. Roosevelt afirmó que no era justo que un país sólo pudiera controlar este tipo de puertos. El creía que era necesario desarrollar la idea de poner estos puertos bajo una administración responsable ante alguna forma de autoridad internacional, la que ejercería algún tipo de tutela en benéfico de todos los usuarios. El Presidente Peñaranda y el Canciller Elío agradecieron el interés, conocimiento y simpatía demostrados por el Presidente Roosevelt sobre este problema. La conversación sobre este tema concluyó con la opinión expresada por el Subsecretario Welles en el sentido de que él creía que Chile parecía mostrar algunos indicios favorables que permitirían lograr un acuerdo en forma satisfactoria que beneficie a Bolivia; esta creencia también fué compartida por el señor Guachalla, Embajador boliviano en Washington. La delegación boliviana regresó a La Paz sumamente complacida por los resultados de la entrevista entre ambos mandatarios. (3)
El espíritu optimista del Subsecretario de Estado Sumner Welles que también era compartido por el Embajador Luis Fernando Guachalla llevó a éste a presentar al gobierno americano un memorándum que expresaba la posición boliviana y que podría servir de base para materializar los "indicios favorables" que el Subsecretario Welles creía percibir en los gobernantes de Chile. Este memorándum fué presentado el 15 de septiembre de 1943 al Secretario de Estado Cordell Hull y el Embajador Guachalla pidió que se hiciera llegar una copia del mismo al gobierno de Chile.
Este memorándum decía:
"El Gobierno de los Estados Unidos ha sido informado por S.E. el Presidente de Bolivia y su Ministro de Relaciones Exteriores, con ocasión de las conversaciones realizadas en la Casa Blanca el 5 de mayo próximo pasado, acerca del criterio con que su gobierno encara el problema de la mediterraneidad de Bolivia.
Este criterio puede resumirse en los siguientes enunciados:
1. Bolivia, fiel a su tradición de respeto a los pactos internacionales, no desconoce la legalidad del dominio territorial que Chile ejerce sobre la costa del Pacífico de conformidad con los tratados públicos que tiene suscritos.
2. De otra parte, Bolivia mantiene sus legítimas aspiraciones a una salida soberana al Océano Pacífico por territorio que posee Chile y las fundamenta en razones de orden político, económico y de justicia internacional.
3. Bolivia propicia un entendimiento directo con Chile sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los altos intereses de los dos países, sin propósito alguno de perturbar la armonía contineental en la consecución de una salida soberana al mar".
En estas circunstancias la respuesta de Chile no se dejó esperar y no podía causar ninguna sorpresa. El Memorándum que Chile presentó al gobierno de Washington planteaba:
"a) Que el Gobierno de Chile, en todo momento está dispuesto con el espíritu más amistoso, a estudiar y considerar las demandas bolivianas que busquen mejorar el régimen de tránsito, actualmente existente, para las comunicaciones de Bolivia a través de territorio chileno;
b) Que siendo, a juicio del gobierno de Chile, satisfactorias las condiciones en que se desenvuelve aquel régimen de tránsito, sólo puede corresponder al gobierno de Bolivia la iniciativa de dichas conversaciones; y
c) Que el Gobierno y la opinión chilenas consideran que entre Bolivia y Chile no hay cuestión territorial alguna pendiente ni posibilidad de sesiones territoriales del segundo en favor del primero, toda vez que el Tratado de 1904 ha finiquitado, de modo permanente, esta clase de cuestiones entre los dos signatarios".
La posición de Roosevelt reiteraba otra vez el planteamiento americano de los años 1920, en el sentido de que ningún organismo internacional debería intervenir en el problema del encierro boliviano. Para el Presidente Roosevelt el enclaustramiento marítimo de Bolivia era un problema moral que afectaba a todo el hemisferio, pero su política al respecto se concretó a restringir la acción boliviana, aconsejándole moderación, a la vez que liberaba a Chile de toda obligación. EN 1943, en el Departamento de Estado no existía un verdadero interés en cooperar a la solución de la cuestión marítima de Bolivia y en Washington ya nadie se acordaba del papel que el Presidente Hoover y la diplomacia americana jugaron quince años atrás y que, como hemos visto anteriormente, contribuyó en 1929, a consolidar el enclaustramiento marítimo de la nación boliviana.
CHILE ADVIERTE A ESTADOS UNIDOS
DE POSIBLE ATAQUE BOLIVIANO
Durante 1944, el Gobierno chileno, estaba temeroso que el Gobierno militar boliviano pudiera lanzar un ataque contra Chile, en busca de un incidente armado orientado a replantear la cuestión portuaria, en forma dramática. Con este motivo, el Primer Secretario de la Embajada chilena en Washington, visitó al Departamento de Estado para advertir sobre el peligro que significaba la acción potencial del Gobierno boliviano. Mencionó que la Cancillería de Bolivia estaba circulando entre los Gobiernos del hemisferio un Memorándum en el que se pedía a que colaboren en una acción conjunta sobre Chile a fin de que este país entregue el puerto de Arica a Bolivia. El informante chileno decía que la acción boliviana estaba inspirada en los valores nazifascistas de la junta militar de Villarroel, y tenía un apoyo ideológico en una campaña de prensa del vespertino La Noche, donde el conocido director Mario Flores buscaba crear una opinión pública favorable a un enfrentamiento con Chile y los valores democráticos. La oficina de inteligencia del Departamento de Estado coincidía con la posición del diplomático americano, en calificar a esta campaña como de algún peligro para los intereses de Estados Unidos y las potencias aliadas que se enfrentaban al nazismo en la Segunda Guerra Mundial. En concepto de los analistas del Departamento de Estado, la campaña de opinión pública en Bolivia había provocado también una campaña antiboliviana en Chile, dirigida por quinta columnistas de los grupos pronazis chilenos. Se recomendaba al Departamento de Estado adoptar las medidas necesarias para que evitar que este problema traiga graves consecuencias. (4)EL SENADOR VANDENBERG Y LA
CONFERENCIA DE SAN FRANCISCO
El movimiento preparatorio para la Conferencia de San Francisco que debía establecer la creación de las Naciones Unidas dió oportunidad a las autoridades americanas para tratar sobre el problema marítimo boliviano, en relación al caso de la revisión de los tratados internacionales.
Las cuatro potencias: Estados Unidos, Gran Bretaña, China y la Unión Soviética crearon una comisión preparatoria, la que diseñó una propuesta para una Organización Internacional que debía garantizar y promover la paz mundial, asimismo los mecanismos necesarios para evitar su fracaso, como fué el caso de la Liga de las Naciones. La propuesta de las cuatro potencias, aprobada en Dumbarton Oaks, circuló entre los países aliados, quienes fueron convocados a la Conferencia de San Francisco con tal efecto. La propuesta de Dumbarton Oaks, no contenía ninguna provisión sobre la revisión de los tratados, la que sí estaba incluída en la Convención de la Liga de las Nociones. Algunos países decidieron que el caso de los tratados debería mencionarse específicamente.
La delegación americana, debatió internamente, este caso, durante el mes de abril y en este debate, el senador americano Arthur Vandenberg, jefe de la bancada republicana jugó un rol muy importante. El Senador Vandenberg, estaba de acuerdo en que el caso de la revisión de los tratados no afectaba la posición ni los intereses de los Estados Unidos. Sin embargo, sostenía que la revisión de tratados, era la base moral del nuevo derecho internacional ya que permitiría el remover las injusticias impuestas por tratados que no garantizaban necesariamente el orden internacional y por el contrario daban lugar a situaciones riesgosas. Vandenberg logró la aprobación de este principio, presentado a consideración del Presidente americano en memorándum del 19 de abril de 1945. Este principio fué luego conocido como enmienda Vandenberg y aprobado por las cuatro potencias en una reunión del 2 de mayo de 1945, con la modalidad que no mencionaba la palabra "tratados" por la oposición soviética, sino que más bien confería poder a la Asamblea General para conocer y recomendar soluciones pacíficas de cualquiera situaciones, sea cual fuere su origen. Para Vandenberg, ésto implicaba, en forma implícita el caso de tratados injustos que sería necesario modificarlos. (5)
La enmienda Vandenberg, en la forma aprobada por las cuatro potencias fué debatida en forma muy intensa y apasionada en el Comité respectivo, el mismo que estaba presidido por el delegado boliviano Víctor Andrade. La delegación boliviana, a nivel del mencionado Comité, así como en los otros Comités y el Plenario de la Conferencia, apoyó activamente la posición Vandenberg, mientras que la delegación chilena se opuso igualmente, en forma activa, a esta enmienda y por el contrario pretendía que la carta debía establecer el principio de respeto a la irrevisibilidad de los tratados. Las actuaciones de las delegaciones de Bolivia y Chile reflejaron el problema del encierro boliviano y lo hicieron explícito en muchas de sus intervenciones.
El señor Vandenberg, quien sostenía su enmienda en parte por el caso de Polonia, comprendía también el caso de Bolivia y creía por consiguiente que este país debería volver al Océano Pacífico mediante negociaciones, las que tal vez podrán llevarse a cabo como resultado de su enmienda. La enmienda Vandenberg se convirtió finalmente en el artículo 14 de la Carta de las Naciones Unidas. (6)
La comprensión que Vandenberg mostró en San Francisco a la causa marítima de Bolivia, contribuyó a que en el Departamento de Estado se diera mayor importancia a este asunto. De este modo el señor Arthur P. Whitaker, diplomático del Departamento de Estado que fué funcionario de la delegación americana en San Francisco, escribió tres años más tarde (1948) en un libro relativo a las naciones andinas, lo siguiente: "Los bolivianos todavía anhelan y claman por la devolución de su tierra irredenta (Litoral).Por su debilidad como nación, el irredentismo (de Bolivia) sería una de las más graves amenazas para la paz en Sudamérica... y este su resentimiento contra Chile, es una de las razones porque Bolivia gravita hacia la órbita argentina." (7)
EL PRESIDENTE TRUMAN Y UN
CORREDOR AL MAR PARA BOLIVIA
El conocido internacionalista boliviano, Alberto Ostria Gutiérrez, fué enviado a Santiago en 1947 como Embajador ante el Gobierno de Chile. Correspondió a él iniciar largas negociaciones con el Presidente González Videla y sus diferentes Cancilleres. (8) El Embajador Ostria Gutiérrez logró que el Presidente González Videla adoptara como política de estado una posición favorable y de compensación histórica a la causa boliviana. El Embajador Ostria reportó a La Paz:"La verdad es pues, que quizás por primera vez en la historia de las relaciones con Chile, se presenta un Presidente dispuesto a llegar a un entendimiento con Bolivia acerca de nuestro fundamento problema portuario". (9)
El Presidente González Videla se adjudica en sus memorias, la exclusiva responsabilidad de haber adoptado una nueva política para con Bolivia, la que era coherente con su programa de gobierno. El mandatario chileno enfatiza que la Cancillería mapochina en sus relaciones con Bolivia soslayaba el problema de fondo: Una salida al mar que contemplara los intereses comunes de Bolivia y Chile. En ese sentido González Videla aceptó el clamor boliviano por satisfacer las aspiraciones portuarias que le presentó el "distinguido diplomático Alberto Ostria Gutiérrez".(10)
La fórmula conciliatoria para Chile, dice González Videla, contemplaba "ceder a Bolivia, al norte de Arica, una faja de terreno de un ancho de diez kilómetros, contigua a la frontera peruana y que correría del litoral hasta el límite, para que Bolivia se pudiera comunicar con el Océano Pacífico, a través de su propio territorio y pudiera construir su puerto. A cambio de ello, porque esta cesión requería una compensación, Bolivia permitiría que se aprovecharan las aguas del Lago Titicaca para generar energía hidroeléctrica que pudiera ser utilizada en las provincias de Tarapacá y Antofagasta".(11)
El Presidente de Chile, afirmó que tenía en mente los planes del ingeniero Chileno Luis Lagarrigue, que en 1922 ya había diseñado un programa de riego del Norte chileno con aguas del Lago Titicaca y del Río Desaguadero, las que serían desviadas hacia la cuenca del Río Loa. Las ventajas para Chile serían:
a) Energía eléctrica para Tarapacá y Antofagasta;
b) Riego de 30,000 hectáreas de la pampa del Tamarugal;
c) Energía eléctrica para desarrollar industrias que exploten los yacimientos de cloruro de sodio;
d) Energía para electrificar los ferrocarriles del Norte Chileno.
"El uso de estas aguas sería una compensación adecuada para Chile por ceder el corredor territorial a Bolivia, pues, había que considerar también aparte de la pérdida de una fracción de territorio, las pérdidas económicas que se producirían en los puertos de Arica y Antofagasta, al ser desviado el tráfico proveniente de Bolivia al nuevo puerto que construiría ese país." (12)
"...el ceder una faja de territorio y la construcción de un puerto para Bolivia podrían significar la muerte de Arica y también la de Antofagasta, al verse privadas estas del tráfico hacia el Altiplano." (13)
Para las autoridades americanas de ese entonces, el Presidente González Videla gozaba de un alto prestigio y lo consideraban como uno de los líderes más capaces de la América Latina, lo que motivó a que el Presidente Truman lo invité a visitar oficialmente los Estados Unidos. El estadista chileno visitó Washington al inicio de la primavera de 1950 y conversó con Truman sobre varios aspectos, entre ellos el de la posibilidad de que Chile concediera a Bolivia un corredor sin compensación territorial, y más bien con la compensación económica basada en el uso de las aguas de los lagos del altiplano, tanto para irrigar el norte de Chile como para obtener energía y añadió que para estos proyectos de gran envergadura se necesitaría el apoyo de los Estados Unidos. Asimismo, que se necesitaría el apoyo de los Estados Unidos para que el Perú diera su consentimiento de acuerdo al Protocolo complementario de 1929. El Presidente Truman felicitó al mandatario chileno por esta iniciativa y conversó sobre un mapa los detalles de la posible solución y comprometió finalmente todo el apoyo estadounidense necesario para el éxito de dicho proyecto. El Secretario de Estado Dean Acheson también mostró su apoyo y simpatía al planteamiento de González Videla. (14)
El Presidente chileno a su regreso a Santiago se entrevistó con Ostria Gutiérrez en el mes de mayo y entró a discutir los detalles para lograr finalmente una solución adecuada. El Embajador boliviano presentó entonces una nota el 1 de junio para formalizar el avance de sus conversaciones iniciadas tres años antes. La nota boliviana decía entonces:"El Gobierno de Chile, en distintas oportunidades y concretamente en el Tratado de 18 de mayo de 1895 y en el Acta Protocolizada de 10 de enero de 1920, suscritos ambos con Bolivia, aunque "no ratificados por los respectivos poderes legislativos, aceptó la cesión a mi país de una salida propia al Océano Pacífico".
"Al iniciar su Gobierno, S.E. El Presidente de la República, señor Gabriel González Videla, manifestó igual disposición en sus conversaciones con el miembro de la Junta de Gobierno de Bolivia y el Ministro de Relaciones Exteriores, Excmo. Señor Aniceto Solares... con el ex-Presidente Enrique Hertzog... y finalmente en las numerosas audiencias que, para tratar este asunto, se dignó conceder al suscrito.
Con tan importantes antecedentes, que al respecto señalan una clara orientación de la política internacional seguida por la República Chilena, tengo a honra proponer a Vuestra Excelencia que los Gobiernos de Bolivia y de Chile ingresen formalmente a una negociación directa para satisfacer la fundamental necesidad boliviana de obtener una salida propia y soberana al Océano Pacífico, resolviendo así el problema de la mediterraneidad de Bolivia sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los verdaderos intereses de ambos pueblos."
"Con estos antecedentes, Vuestra Excelencia se sirve proponerme que los Gobiernos de Bolivia y Chile ingresen formalmente a una negociación directa para satisfacer la fundamental necesidad boliviana de obtener una salida propia y soberana al Océano Pacífico, resolviendo el problema de la mediterraneidad de Bolivia sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los verdaderos intereses de ambos pueblos."
De las citas contenidas en la nota que contesto, fluye que el Gobierno de Chile, junto con resguardar la situación de derecho establecida en el Tratado de Paz de 1904, ha estado dispuesto a estudiar, en gestiones directas con Bolivia, la posibilidad de satisfacer las aspiraciones del Gobierno de Vuestra Excelencia y los intereses de Chile.
En la presente oportunidad, tengo el honor de expresar a Vuestra Excelencia que mi Gobierno será consecuente con esa posición y que, animado de un espíritu de fraternal amistad hacia Bolivia, está llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico, y a Chile obtener las compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses.
Abrigo la confianza de que de esa manera lograrán nuestros respectivos Gobiernos unir más estrechamente los destinos de nuestras dos Repúblicas y dar un elevado ejemplo en el Continente de verdadero espíritu americanista.
Réstame agregar que, oportunamente, mi Gobierno deberá hacer una consulta al del Perú, en cumplimiento de los tratados que tiene celebrados con este país".
"Pregunta: Señor Presidente, hoy día hay una noticia de Sudamérica, que dice que Chile está listo a conceder a Bolivia un corredor hacia el mar y que Ud. aprueba dicha idea. ¿Podría Ud. darnos algunos comentarios al respecto?"
PRESIDENTE TRUMAN: Esto fué discutido cuando el Presidente de Chile estuvo aquí. Es un asunto entre Chile y Bolivia. No requiere de la aprobación del Presidente de los Estados Unidos. (Risas).
Pregunta: ¿Pero, a Ud., le gusta esta idea?.
PRESIDENTE TRUMAN: Sí, me gusta muchísimo".
En Marzo de 1951, se efectuó en Washington la Cuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Americanos y el Presidente Truman debía pronunciar el discurso inaugural el día 26 de marzo. La Organización de Estados Americanos distribuyó ese día, horas antes, copia del discurso que Truman debía pronunciar; en el cual había una referencia al desarrollo de los países de la América Latina y ninguna mención al problema marítimo boliviano.
El Canciller Pedro Zilvetti, saludó a Truman cuando llegó a la Conferencia y le recordó la aspiración boliviana. Esto aparentemente, obligó a Truman apartarse del texto oficial, pues en su discurso dijo lo siguiente:
"...Las repúblicas americanas poseen asombrosas oportunidades para su desarrollo económico futuro. Estas posibilidades sólo pasarán a ser realidades trabajando y proyectando conjuntamente durante largo tiempo. Me agrada imaginar, por ejemplo, la posibilidad de desarrollar vastas e incultas regiones tales como las vertientes orientales de los Andes convirtiéndolas en fértiles terrenos de cultivo. Me agrada pensar en un proyecto acerca del cual hablé con el Presidente de Chile. Se trata de la desviación de las aguas procedentes de los lagos de las elevadas montañas que hay entre Bolivia y el Perú para convertir en vergel la costa occidental de la América del Sur, desde el Perú hasta Chile, y a cambio de ello, dar a Bolivia un puerto en la costa del Pacífico. Conversé muy agradablemente con el Presidente de Chile a este respecto y me complace pensar en lo que representaría..." (17)
"1.- El Gobierno peruano no ha sido informado hasta la fecha por los Gobiernos de los países interesados de ninguna gestión sobre la salida al mar de Bolivia, y por lo tanto, considera que las declaraciones de los Presidentes de los Estados Unidos, señor Truman y de Chile, señor González Videla, solo reflejan la opinión personal de dichos mandatarios;
2.- El status territorial de la frontera entre el Perú y Chile está determinado por el Tratado de 1929 y su Protocolo Complementario, y ninguna modificación o alteración puede hacerse sin la participación y asentamiento del Perú;
3.- Las aguas del Lago Titicaca pertenecen en condominio indivisible al Perú y Bolivia y su disposición y utilización competen exclusivamente a estos dos países." (18)
"Aún cuando es evidente que las palabras del Presidente Truman no importan ni pueden importar interferencias de ninguna clase en las gestiones directas chileno-bolivianas, estimo necesario repetir una vez más, aunque sea sucintamente, los antecedentes de esta negociación aceptada por nosotros con fraternal propósito de estudiar dentro de nuestras posibilidades satisfacer las aspiraciones del pueblo hermano y hacer más estrechos nuestros lazos. Bien sabido es que en numerosas oportunidades el Gobierno de Bolivia ha venido expresando el deseo de llegar a obtener una salida propia al Océano Pacífico.
Con relación a este propósito la política del Gobierno de Chile ha sido invariablemente una sola: manifestarse dispuesto a escuchar la proposición de Bolivia tendiente a dar solución a su mediterraneidad siempre que se hiciera directamente con nosotros, sin que ello significara abandono de nuestra tradicional doctrina respecto de los tratados internacionales que estimamos esencial para la convivencia pacífica entre las naciones." (19)
"La posibilidad de dar satisfacción al anhelo de Bolivia de tener salida al Pacífico, es un asunto que sólo puede ser abordado en conversaciones directas de Chile con Bolivia y el Perú, en virtud de lo dispuesto en el Tratado de 1929. Tal ha sido la doctrina invariable de la Cancillería de Chile y tal la posición actual del Gobierno y del Presidente de la República." (20)
Es muy importante destacar que el Presidente chileno hace mención que en esta negociación, lo más importante para Chile no era sólo el satisfacer el anhelo boliviano sino más bien solucionar el atraso del norte chileno. A este respecto González Videla dice:
"...Conozco personalmente a nuestras provincias del norte; he visto de cerca la ruda vida del trabajador de la pampa; he admirado su espíritu heroico y sufrido y he soñado siempre que algún día será posible cambiar la totalidad de su existencia, introduciendo en ella factores que la hagan menos áspera, más acogedora y más humana".
"Conociendo el progreso técnico alcanzado en la creación de grandes centrales hidroeléctricas en Chile y Estados Unidos, abrigo la seguridad de que será posible traer a nuestro país la energía eléctrica... y aprovechar así toda el agua subterránea de las provincias del norte, las cuales podrán algún día transformarse en una moderna California. Sé que las aguas del altiplano esperan el impulso que las haga fecundas y permita también la riqueza y abundancia, lo que hoy sólo es un desierto estéril.
Se abre delante de nosotros una nueva era de prosperidad, no sólo para Chile sino para Bolivia y el Perú. Para Chile el aprovechamiento de la fuerza hidroeléctrica de los lagos no sólo da la posibilidad de irrigar las áridas tierras.... proporcionar energía abundante al cobre y al salitre, disminuyendo los costos de producción sino es fundamentalmente indispensable para crear la industria química pesada que sólo espera energía a bajo costo y abundante para desarrollar el proceso técnico de transformación de los salares y los subproductos de los salitres." (22)
Con estas declaraciones, las opiniones públicas de Chile, de Bolivia y del Perú se conmocionaron y los Gobiernos de Chile y Bolivia fueron objeto de fuertes críticas de sus adversarios políticos. En consecuencia, ambos gobiernos decidieron esperar un tiempo prudencial para reasumir las negociaciones. Esta negociación iniciada por Ostria Gutiérrez, quedó a medias y nunca se reanudo. A pesar que la misma no culminó en una solución concreta, constituye hasta el presente el avance más importante que Bolivia consiguió de un Gobierno chileno, desde que fue obligada a suscribir el tratado de 1904.
Harry Truman, seguí siendo un entusiasta partidario de ayudar a Bolivia a volver al Océano Pacífico, a pesar de la oposición del Departamento de Estado a intervenir en el asunto y así se lo dijo al Embajador boliviano Fernando Guachalla en septiembre de 1951. Truman le comentó con entusiasmo a Guachalla sobre las perspectivas de desarrollar la región costeña del Norte de Chile a cambio de una salida al mar para Bolivia y sus conversaciones con el Presidente González Videla. Truman fué muy claro y en forma sencilla le afirmó al Embajador Guachalla que Bolivia tendría su puerto, "lo vamos a conseguir", le dijo textualmente el Presidente. (24)
El Presidente Truman nunca perdió su entusiasmo por la salida boliviana al mar. Así cuando el nuevo Embajador Andrade, viejo conocido de Truman, presentó credenciales el 11 de agosto de 1952, representando al gobierno de la revolución boliviana, tuvo oportunidad de expresar su entusiasmo. Andrade refiere que al casi finalizar la entrevista, el Presidente Truman se levantó de su asiento y se dirigió hacia un globo terráqueo, buscó Bolivia y dirigiéndose al Embajador Andrade se refirió a la visita que tuvo del Presidente de Chile, González Videla. En ella, Truman dijo haberle expresado la necesidad imperiosa de Bolivia por un acceso libre al mar y que este problema no podía ignorarse y debía resolverse por medios pacíficos. Asimismo, Truman se refirió a las compensaciones planteadas por González Videla, y con singular vehemencia le afirmó: "Victor, este proyecto me entusiasma verdaderamente. Ojalá pudiéramos utilizar estas aguas (Titicaca) para crear una riqueza semejante a la de California y al mismo tiempo dar a Bolivia un acceso libre al mar restableciendo el afecto entre dos naciones que deberían enfrentar el destino juntas."(25)
EL DEPARTAMENTO DE ESTADO ENTIENDE EL PROBLEMA
PERO NO COMPARTE EL ENTUSIASMO DE TRUMAN
Durante el año 1951 el Departamento de Estado preparó y aprobó algunos documentos básicos de política exterior, que servirían de marco de referencia para normar la acción diplomática de los Estados Unidos con las naciones del hemisferio. Estos documentos, catalogados en su momento como "secretos y confidenciales", hacen referencia explícita a las relaciones de Bolivia con Chile y el Perú; y a su vez, destacan el problema marítimo y la solución propuesta por González Videla.En el diagnóstico referente a Bolivia y sus relaciones con los países vecinos, se menciona que:
"Bolivia es naturalmente desconfiada y sospechosa de sus vecinos, al haber perdido territorios en favor de ellos... El sueño de un acceso eventual al mar a motivado la mayor parte de la política exterior de Bolivia y ha mantenido el resentimiento en contra de Chile... Se puede esperar sin embargo, que Bolivia continuará siempre manteniendo vivo el caso de su salida al mar."
Líneas más abajo, el documento diplomático se refiere
entonces a la posición americana al respecto de la siguiente manera:"Aunque nosotros (Estados Unidos), hemos expresado ya nuestra simpatía con esta aspiración boliviana (salida al mar) y los problemas económicos relacionados con ella, es nuestra política el considerar que este es un asunto que debe ser resuelto a través de negociaciones amigables entre las partes interesadas...Nosotros (Estados Unidos), no estamos comprometidos, de ningún modo, al esquema de gran escala de irrigación y generación hidroeléctrica con aguas del Titicaca, la que se ha anunciado hipotéticamente como compensación de Bolivia hacia Chile y el Perú, a cambio del acceso en la costa cercana de Arica."
El Departamento de Estado muestra así, su relativo apoyo a Bolivia, ignorando el entusiasmo que Truman había demostrado, y dejando toda responsabilidad, como ya se dijo anteriormente, a la buena voluntad de Chile. El documento sobre Bolivia, finaliza la referencia, sin hacer mención alguna a las notas diplomáticas suscritas en 1950 por Bolivia y Chile, pues dice:"El Presidente de Chile (González Videla) expresó formalmente no hace mucho, su deseo de considerar la cesión de una faja territorial, contigua a la actual frontera del Perú, la que permitiría a Bolivia controlar la mayor parte del ferrocarril Arica-La Paz, que es una carga financiera para Chile, y desarrollar un puerto pequeño al norte de Arica. Esta solución portuaria, que involucra la cesión de territorio chileno, junto a la frontera con Perú, no se podrá lograr, sin el consentimiento del Perú, de acuerdo al Tratado de 1929 que definió la cuestión de Tacna y Arica." (26)
"El Gobierno de Chile ha indicado, extraoficialmente, su deseo de ceder a Bolivia, una estrecha faja adyacente a la frontera de Chile con Perú, la que dará a Bolivia una salida al mar. Esta cesión se combinará con un proyecto trinacional de energía hidroeléctrica e irrigación. Bajo el Tratado de 1929, entre Chile y el Perú, se necesita del consentimiento del Perú. Informaciones de prensa refieren a que las conversaciones de alto nivel han producido grandes debates y animosidad en los tres países. Las autoridades del Perú han manifestado su aprensión y sectores importantes de la opinión pública de Chile han expresado con vehemencia su oposición, incluyendo el Partido Comunista (chileno) que denuncia este proyecto como un vil esquema del imperialismo americano, basados en el hecho de que el Presidente González Videla, la presentó al Presidente Truman en su visita a Washington en abril de 1950." (27)
LA REVOLUCION BOLIVIANA Y LA ESPERANZA EN KENNEDY
La
revolución de 1952 abrió en Bolivia un proceso de transformaciones muy importantes y los Gobiernos bolivianos entre 1952 y 1964 se dedicaron principalmente a crear las bases de un desarrollo económico sólido. La política internacional boliviana se orientó a servir los propósitos del desarrollo y la política de reintegración marítima de la Cancillería quedó relegada - relativamente - a un segundo plano.Para 1960 sin embargo, las dificultades en la ejecución de los planes y el crecimiento económico moderado de Bolivia mostraron a las autoridades nacionales que los escollos encontrados se originaban en la dependencia boliviana de los puertos chilenos y en problemas generados por el inadecuado sistema de libre tránsito. En otras palabras, en la falta de una salida soberana al mar. Bolivia se dirigió nuevamente a Chile, pero el gobierno del entonces Presidente Alessandri se negó a discutir el problema, a pesar del Memorándum que el Embajador chileno Manuel Trucco envió a la cancillería boliviana y que decía:
MEMORANDUM
"Embajada de Chile
Chile ha estado siempre llano, junto con resguardar la situación de derecho establecido en el Tratado de Paz de 1904, a estudiar, en gestiones directas con Bolivia, la posibilidad de satisfacer las aspiraciones de ésta y los intereses de Chile. Chile rechazará siempre el recurso, por parte de Bolivia, a organismos que no son competentes para resolver un asunto zanjado por Tratado, y que solo podría modificarse por acuerdo directo de las partes.
2.- La nota No.9 de nuestra Cancillería, fechada en Santiago el 20 de junio de 1950, es claro testimonio de esos propósitos. Mediante ella, Chile manifiesta estar "llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico, y a Chile obtener las compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses.
3.- Habiendo expresado el Presidente Paz Estenssoro su deseo de visitar al Presidente Alessandri, en respuesta a la invitación que el Presidente de Chile le formulara, pareciera especialmente extemporáneo e inconveniente agitar a la opinión pública de ambos países con el anuncio de recurrir a organismos internacionales para tratar un problema que el Gobierno de Bolivia no ha concretado en sus relaciones directas con el Gobierno de Chile.
La Paz, 10 de julio de 1961."
"Yo creo que es la lógica de la historia que Bolivia tenga una salida al mar. No cabe duda de ello, pero en este problema están envueltos por lo menos tres países. Es cuestión de buscar el camino de tal forma que los tres países se beneficien de esto."(28)
En ocasión de la visita del Presidente Paz Estenssoro al Presidente Kennedy, en noviembre de 1963, el mandatario boliviano en una reunión privada enfatizó a su colega americano los problemas que el pueblo boliviano encontraba, en parte, por el enclaustramiento geográfico al que se le había reducido por una guerra de conquista y un tratado injusto.
El Presidente Kennedy comprendió el problema y le preguntó al Presidente Paz Estenssoro sobre posibles alternativas para solucionar el encierro boliviano. Posteriormente el mandatario americano se refirió indirectamente y en forma muy diplomática a este problema, durante el almuerzo ofrecido en su honor por el Presidente Paz Estenssoro en la Embajada de Bolivia el día 23 de octubre. Kennedy al responder al brindis en su breve discurso de circunstancias se refirió al tema de la siguiente manera:
"...Yo pienso que es muy apropiado y estimulante dar la bienvenida a los Estados Unidos a un luchador que pelea por el bienestar de su país, a un revolucionario que ha hecho una revolución progresista y democrática, y que se ha hecho cargo de un país, el cual ha tenido la historia más difícil, y en el que como él (Paz Estenssoro) ha dicho anteriormente, la geografía ha sido dura y sigue siendo dura..." (30)
La Declaración Conjunta del 23 de octubre de 1963, dice en uno de sus párrafos:
"Se expresó la esperanza de que los problemas territoriales en la América Latina puedan resolverse dentro de un marco de solidaridad internacional, el mismo que debe inspirar a todas las naciones del hemisferio con el mismo espíritu de armonía que ha inspirado el acuerdo sobre el Chamizal alcanzado entre los Presidentes de Estados Unidos y México." (31)
LA PROPOSICION MOSCOSO
Por ese entonces (1963) el coordinador de la Alianza para el Progreso, el puertorriqueño Teodoro Moscoso, impresionado con el encierro geográfico boliviano y las malas relaciones existentes entre Bolivia y Chile decidió plantear el problema al Comité de los Nueve Sabios de la Alianza, dentro de una concepción del desarrollo del área geográfica que comprendía las zonas fronterizas del sur del Perú, Norte de Chile y del Altiplano boliviano.El programa de desarrollo estaba basado en la producción de energía barata e irrigación de las zonas áridas del norte chileno y sur peruano con aguas del Lago Titicaca. A cambio de esto, Bolivia recibiría un corredor soberano al Océano Pacífico donde podría construir un puerto moderno y los mecanismos financieros interamericanos sufragarían todas estas obras.Esta fórmula fue denominada "La Proposición Moscoso" que en realidad era una reactualización modificada de la solución presentada anteriormente al Presidente Truman por el Presidente Chileno Gabriel González Videla.(32)
El Presidente del Comité de los Nueve Sabios, el chileno Raúl Sáez apoyó decididamente la sugerencia de Moscoso y presentó un estudio preparado por él, muchos años antes, sobre el uso de las aguas del Titicaca. Sáez estaba consciente de lo políticamente delicado de este asunto (uso del Titicaca), tanto para Bolivia como para el Perú. La tesis de Sáez estaba basada en reducir el perímetro y altura del lago, en un monto que permitiría disminuir la cuantiosa evaporación existente, lo que constituía una virtual pérdida del volumen del agua del lago. De este modo, no habría daño ecológico a la región ni pérdida real de aguas para los pobladores del área o para los dos países ribereños, y por el contrario se ganaría notablemente con la producción de energía en abundancia, además de habilitarse nuevas áreas para irrigación en el Perú, Chile y también en Bolivia. Con el aporte del estudio de Sáez, Moscoso decidió presentar informalmente esta idea al Gobierno de Paz Estenssoro, el que la recibió con interés. Moscoso estaba seguro de que el Presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry, podría apoyar la idea, pues este era un hombre de imaginación y ya se había beneficiado del apoyo de la Alianza para su proyecto de la "Carretera Marginal de la Selva". Además, el Perú contaría con energía y riego en áreas del sur. Moscoso planteó entonces que la Alianza para el Progreso, con los fondos asignados a cada uno de los tres países - Bolivia, Chile y Perú - financie los estudios de factibilidad de este programa.La proposición Moscoso fué apoyada también por el entonces Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Felipe Herrera, un economista chileno.
En vista de esto y del interés de Sáez, con vínculos estrechos con el Gobierno Chileno, Moscoso pensó que su propuesta sería también apoyada por las autoridades de Chile y la hizo aprobar por los nueve sabios, a fin de presentarla oficialmente junto con los estudios técnicos y económicos - al Presidente Kennedy, quien le iba a dar su valioso y total apoyo. La muerte de Kennedy en noviembre de ese año echo por tierra esa posibilidad; Moscoso renunció a su puesto de Coordinador y la Alianza para el Progreso al perder su vigor se extinguió poco después.
MEJILLONES ENARBOLA LA TRICOLOR BOLIVIANA
El 8 de febrero de 1964 ocurrió en Chile un hecho importante vinculado al problema boliviano. Las autoridades locales (chilenas) del puerto de Mejillones (anteriormente boliviano) enarbolaron ese día, banderas bolivianas en los principales edificios públicos. El Gobierno boliviano llamó la atención al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por este acto del pueblo de Mejillones y pidió la intervención de la ONU para evitar una mayor represión a la población de Mejillones por parte del Gobierno chileno.(33) El Gobierno de Chile enjuició a las principales autoridades de Mejillones entre ellos a Luis Alberto Hidalgo, así como a otros líderes locales y estos fueron condenados a largos años de prisión. El embanderamiento en Mejillones llamó indudablemente la atención de muchas cancillerías y de la opinión hemisférica, ya que coincidía con la posición oficial del entonces Canciller boliviano José Fellman Velarde, quien sostenía la tesis de solucionar la demanda marítima de Bolivia, mediante un enclave boliviano en el norte chileno, que incluiría como el puerto más importante a Mejillones. La carta de pedido de Bolivia, así como la réplica de Chile, circularon como documentos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Embajador y Representante de los Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad mostró su interés por conocer este asunto. (34)BOLIVIA: LA GRAN AUSENTE EN EL CONCLAVE HEMISFERICO
En abril de 1967, los países del hemisferio occidental organizaron en Punta del Este, Uruguay, una Reunión Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado para discutir los problemas económicos que afectaban el desarrollo de sus economías.Los Estados Unidos apoyaban, si es que no promovieron esta reunión, para dar ocasión a que el Presidente Johnson exprese su interés en la región y sobre todo ante una opinión hemisférica y también mundial que decía que el Gobierno americano, después de Kennedy, parecía haberse olvidado de la América Latina.
Los Ministros de Relaciones Exteriores se reunieron en febrero de ese año, en Buenos Aires, Argentina, para discutir la agenda preparatoria de la reunión cumbre; agenda que fué preparada inicialmente por una comisión preparatoria formada por los Cancilleres de Chile, Colombia, Guatemala y México y cuyo temario incluía seis puntos, todos relacionados con aspectos socio-económicos del desarrollo. El Presidente Constitucional de Bolivia, René Barrientos Ortuño, pidió a las naciones del hemisferio americano ocuparse del problema de la mediterraneidad de Bolivia en la reunión cumbre. El pedido fué presentado primero a la Comisión Preparatoria de cancilleres y luego en la Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores. Las Cancillerías de Bolivia y Chile se movieron entre bambalinas y también en forma oficial.
La Conferencia aprobó el 22 de febrero, el temario con los seis puntos planteados por la comisión preparatoria y no incluyó el caso de la mediterraneidad boliviana. El Presidente Barrientos anunció entonces que es ese caso, Bolivia no asistiría a la reunión cumbre. El Canciller mexicano Antonio Carrillo Flores expresó que lamentablemente no podría modificarse la agenda pero para tratar de satisfacer a Bolivia se aprobó ese día una declaración que decía:
"Las naciones que no tienen salida al mar, serán objeto de una ayuda preferencial y especial con el fin de compensar los problemas económicos que su situación puede crearles." (35)
Como la falta del Presidente boliviano en Uruguay le restaría brillo a la cita cumbre, los Estados Unidos empezaron a tratar de influenciar a Barrientos para que éste cambie de opinión. Con este motivo, el Embajador americano en La Paz, visitó varias veces al Presidente y al Canciller bolivianos, pero sin ningún éxito. En cierta forma, la decisión personal de Barrientos de no ir a Punta del Este, se había convertido en una decisión popular apoyada por los principales órganos de prensa y radio, así como de los líderes políticos del Gobierno y de la oposición. (36)
El Subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Lincoln Gordon, llegó a la Paz el 28 de febrero, expresamente para recordar la importancia de la cita y el deseo del Presidente Johnson de reunirse con todos los líderes del Continente para tratar asuntos de interés multilateral. En una reunión el 1 de marzo, le dijo a Barrientos que el problema de la mediterraneidad era un problema bilateral entre Bolivia y Chile y tal vez en Punta del Este podría empezar Barrientos a tratar dicho problema con el Presidente Frei. Que los Estados Unidos apoyarían la inclusión de la mediterraneidad en la agenda, si los otros países de la región lo aceptaban. Sin embargo, lo importante para el señor Gordon era que la cita estaba destinada principalmente al enfoque de problemas que afectaban a todos los países de la región y que Johnson deseaba a hacerlo en presencia de todos los Jefes de Estado de los países del continente. El Presidente Barrientos se mantuvo firme en su decisión y le dijo al Subsecretario de Estado que el asiento vacío de Bolivia, debería recordar a los países latinoamericanos, que la mediterraneidad boliviana, originada en una guerra injusta, que este país no había provocado y la despojó de su litoral marítimo, era una vergüenza para el continente, vergüenza que sólo podría desaparecer el día que Bolivia retorne al Pacífico, proceso para el que precisaba de la solidaridad de todos los países del Continente. (37)
Luego de esta visita a La Paz, el señor Gordon viajó a Santiago, y solicitó a las autoridades chilenas la necesidad de que éstas perfeccionaran aún más el ejercicio de libre tránsito que Bolivia tenía en Arica. La Cancillería chilena aceptó proveer mayor espacio para la carga boliviana en las instalaciones que se construirían en el Puerto de Arica e incluso podrían aceptar personal de nacionalidad boliviana que maneje la carga destinada a Bolivia. Gordon manifestó que el Gobierno americano preferiría que la República de Chile transfiriera la propiedad de todas las instalaciones portuarias, o al menos de algunas de ellas, al Gobierno de Bolivia. El Gobierno chileno rechazó esta sugerencia calificándola como una acción destinada a crear un enclave boliviano en su territorio, ante esta negativa Gordon dió por terminada su gestión.
El Canciller Gabriel Valdéz justificaba este rechazo al pedido americano, al calificar el interés americano como una intromisión imperialista destinada a favorecer los intereses de la empresa petrolera americana Gulf Co., que era propietaria de Bolivian Gulf Co. que había sido designada para administrar el oleoducto Sica Sica-Arica; Valdéz temía que de esta manera Bolivia podría adquirir una gran influencia en el puerto de Arica, a expensas de Chile. (38)
El Presidente boliviano al estar ausente del cónclave hemisférico, dirigió una carta a los presidentes de América el 8 de abril de 1967 donde afirmó que:
"El convencimiento de que la mutilación sufrida no permite a Bolivia seguir el ritmo de desarrollo de las hermanas naciones del Continente, ha preocupado permanentemente a sus gobernantes y a su pueblo y a esclarecidos hombres de América. Esta preocupación, que se agudiza día a día, ha llevado a Bolivia a buscar una solución que se materialice en su vuelta al mar con un acceso propio y soberano al Océano Pacífico."
"...el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, durante las deliberaciones de la Comisión General de la Reunión de Buenos Aires, presentó para que se incluyera en el temario de la Reunión de Jefes de Estado una proposición concreta redactada en los siguientes términos:
"Examen de los factores derivados de la mediterraneidad de Bolivia que obstaculizan la planificación de su desarrollo y su participación en el proceso de integración continental."
Así se establecía que Bolivia, como país mediterráneo, encara problemas que limitan el ejercicio de su soberanía. Es obvio insistir en que el estudio y ejecución de determinados proyectos para ampliar y mejorar sus vías de acceso a las rutas marítimas, tropiezan con dificultades prácticamente insalvables, si para su realización se requiere en todo momento de la autorización de los Estados en cuyos territorios se efectuarán los mismos. En otro sentido, esta situación importa para mi país una innegable restricción al ejercicio de su soberanía, si entendemos que ese ejercicio comprende también la facultad inherente a todo Estado de planificar y ejecutar específicos proyectos de desarrollo económico que forman parte inseparable del ordenamiento integral de su economía. El planteamiento boliviano partió de la premisa que la armonía hemisférica necesaria para emprender tareas comunes en proyección multinacional, es la suma de las armonías subregionales".
"No podía ser ajena al estudio de la Conferencia de Jefes de Estado la necesidad de que Bolivia obtenga una salida propia al Océano Pacífico. La Conferencia Cumbre tiene el deber de manifestar su preocupación por este agudo problema, de analizar su incidencia en el proceso de integración y de emitir una elevada orientación que pudiera ser llevada a la práctica por las vías del entendimiento directo que consulte mutuos intereses.
Este fué el criterio que inspiró el planteamiento de que se incluyera expresamente el problema de la mediterraneidad de Bolivia en la Agenda o en otro documento oficial de la Reunión de Jefes de Estado, y que determinó mi decisión de no concurrir a la misma si no se aceptaba la proposición boliviana.
La ausencia de Bolivia en la Reunión Cumbre de Punta del Este, es el testimonio de que existe un problema pendiente en el Hemisferio, cuyas consecuencias se dejarán sentir permanentemente por el propio peso de su realidad. No se trata de una posición obstinada, sino de una cuestión de principio ligada a la igualdad de oportunidades que cada país requiere para intervenir, con la plenitud de sus atributos soberanos, en las transformaciones estructurales que se operan en las jóvenes repúblicas americanas". (39)
El Presidente Johnson asistió a Punta del Este, conversó y analizó los problemas del hemisferio con casi todos los jefes de Estado de la región. La única ausencia, la de Barrientos, fué el dramático gesto con que Bolivia llamaba la atención al problema de su encierro. Pero para la política americana en ese momento lo importante era proyectar un acercamiento a las naciones latinoamericanas y que éstas enfrenten sus problemas socio-económicos en asociación con los Estados Unidos. La prioridad era restarle importancia al modelo revolucionario que Castro imponía en Cuba. Para el Departamento de Estado, el enclaustramiento marítimo de Bolivia al no tratarse de un problema de enfrentamientos ideológicos ni objeto de la pugna hegemónica de las grandes potencias, no requería ninguna acción que pudiera contrariar al gobierno de Chile. El Presidente Johnson no entendió el problema marítimo de Bolivia, pues no tenía la perspectiva continental de Roosevelt o la visión humanista de Truman. Resumiendo este período histórico, se puede afirmar que para el juego diplomático norteamericano, la solución al encierro de Bolivia no fué una ficha diplomática importante y en consecuencia lo mejor para los Estados Unidos fué mantener un bajo perfil.NOTAS
1. El lector debe recordar que este conflicto bélico fué en parte motivado por el control de áreas petroleras; que en el caso de Bolivia fueron concedidas a la empresa americana Standard Oil de Nueva Jersey. La necesidad de Bolivia por contar con un puerto propio sobre el Río Paraguay, fué otro factor importante en este diferendo. Al respecto véase el análisis del entonces Asesor del Departamento de Estado, señor Ronald Stuart Klein: "Bolivia's Claustrophobia". Foreign Affairs, July 1938. pág. 704-713.
2. Notas complementarias de 25 de febrero de 1938, párrafos 2do. y 3ro. También ver sobre este período, la disertación doctoral de Emmett J. Holland: "A Historical Study of Bolivia Foreign Relations 1935-1946", The American University, Washington D.C., 1967 Capítulo IV.
3. Memorándum de registro de la conversación entre ambos presidentes y que está fechado el 5 de mayo de 1943. Archivo No.824.001 del Departamento de Estado. Archivo Nacional de Washington D.C.
4. OSS/State Department Intelligence and Research Reports. No.1134.
5. Ruth B. Russell: "A History of the United Nations Charter and the Role of the United States 1940-1945." The Brookings Institution, Washington D.C. 1958. págs. 758-776.
Ver también: "The Private papers of Senator Vandenberg". Editado por Arthur H. Vandenberg, Jr. Houghton Mifflin Co., Boston 1952. págs. 172-190.
6. Para conocer la perspectiva y detalles de la Conferencia de San Francisco, desde un punto de vista boliviano, ver el informe por Víctor Andrade, "My Missions for Revolutionary Bolivia, 1944-1962". University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 1976. pp.99-103. Existe versión castellana: Víctor Andrade U. Gisbert y Cía. S.A. La Paz, 1979, págs. 154-186.
7. Whitaker A.P.: "The United States and South America: The Northern Republics". Cambridge, Mass, 1948. Pag. 24.
8. Sobre estas negociaciones existen varias publicaciones. La mejor corresponde a Luis Fernando Guachalla: "La Cuestión Portuaria y las Negociaciones de 1950"; Editorial Los Amigos del Libro, La Paz, 1976. Guachalla se basó entre otras fuentes en la correspondencia de Alberto Ostria Gutiérrez, quien no dejó ningún escrito publicado sobre esta gestión. El trabajo de Guachalla fué escrito en 1961 y publicado 15 años más tarde. Entre las versiones chilenas, ver la de Jaime Eyzaguirre: "El intento de negociación chileno boliviano de 1950 y su secuela", Estudios de Historia de las Instituciones Políticas y Sociales. Universidad de Chile, Santiago, No.1, Año 1966, pp.279-311.
Es interesante también ver varios artículos sobre la correspondencia de Alberto Ostria Gutiérrez relacionada a esta negociación, Guillermo Céspedes Rivera en Presencia Literaria, de 1981 a 1983.
9. Luis Fernando Guachalla op.cit.pág.20.
10. Gabriel González Videla, Memorias. Ed. Gabriela Mistral, Santiago, 1975. pág. 893.
11. Gabriel González Videla op.cit. pág.895
12. Gabriel González Videla op.cit. pág.902
13. Actas Cámara de Diputados, Santiago, 1950.
14. Visita del Presidente González Videla a los Estados Unidos. Archivo 725.11 del Departamento de Estado, Archivo Nacional Washington D.C.
15. Harry S. Truman, 1950: Public Papers of the Presidents of the United States. U.S. Goverment Printing Office Washington, D.C., 1965. pág. 522.
16. op.cit., págs. 50-51.
17. Traducción del texto oficial del discurso del Presidente de los Estados Unidos pronunciado en la Sesión inaugural del 26 de marzo de 1951. Doc.Núm.21.pág.5.
18. Declaración del Presidente del Perú General Manuel A. Odria. Revista Peruano de Derecho Internacional No.36 y 37, Lima enero-agosto, 1951, pág.227-228.
19. Declaración del Presidente de Chile, Revista Peruano de Derecho Internacional, No.36 y 37, Lima, enero-agosto, 1051, pág.221.
20. op.cit., pág.226
21. op.cit., pág.222.
22. op.cit., págs.223-224.
23. op.cit., pág.225.
24. Luis Fernando Guachalla, op.cit., págs. 54 y 55.
25. Víctor Andrade, op.cit., pags. 207 y 208.
26. Ver State Department: Foreign Relations Vo.II, Archivo No.61124/12-1951, Bolivia; Washington D.C. 1979.
27. op.cit., Archivo 611.25/2-1951, Chile.
28. Ver Jorge Escobari Cusicanqui, op.cit., págs.204-205.
29. José Fellman Velarde: Memorándum sobre Política Exterior Boliviana. Editorial Juventud, La Paz, 1967, pág.105 y también Presencia, La Paz 15 de agosto de 1963.
30. John F. Kennedy, 1963: Public Papers of the Presidents of the United States. U.S. Government Printing Office, Washington D.C. págs. 801-808
31. John F. Kennedy, 1963: op.cit., pág.809.
32. Esta sección sobre la Proposición Moscoso, está basada en una conversación que el autor sostuvo con el Ex-coordinador de la Alianza, don Teodoro Moscoso quien proporcionó los pormenores de la misma. Ver además, José Fellman Velarde, op.cit. págs. 116-117.
33. Documento S/5562 Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, 25 de febrero de 1964. Nueva York.
34. José Fellman Velarde: op.cit.pág.117-121.
35. Alberto Virreira Paccieri: Puerto Propio y Soberano para Bolivia, Vicepresidencia de la Nación, La Paz, 1966, págs. 375-376.
36. El autor de este estudio participó en una reunión convocada por el Presidente Barrientos, en la que todos los partidos de oposición estuvieron de acuerdo con que Barrientos no asista al cónclave hemisférico.
37. Alberto Virreira Paccieri, op.cit., pág.376.
38. Manfred Von Wolff Wilhemy: Chilean Foreign Policy: The Frei Government, 1964-1970. Disertación doctoral, Princeton University 1973, págs. 336-337.
39. René Barrientos Ortuño: "Porqué Bolivia no está en Punta del Este", Presidencia de la República, La Paz, 1967.
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